San Sebastián de la Gomera. Padrón del año 1680 (II).

Padrón correspondiente a la parroquia de Nuestra Señora de la Asunción, San Sebastián de la Gomera.

En total, la parroquia contaba con 970 habitantes que moraban en 200 casas, distribuidas en 4 núcleos:

– El «lugar» de San Sebastián: tenía 631 habitantes y 125 casas (supone el 65% de la población parroquial y el 62,5% del total de las casas).

– Jerduñe: contaba con 200 habitantes y 44 casas (20,6% de la población y 22% de las casas).

– El Barranco: 109 habitantes y 26 casas (11% de la población y 13% de las casas).

– La Laxa: 30 habitantes y 5 casas (3% de la población y 2,5% de las casas).

Por tanto, en cada casa habitaba una media de 4,85 personas.

POBLACIÓN QUE PERMANECÍA SOLTERA.
Por grupos de edad:

– Entre los 15 y 29 años: 63,6% de hombres y 65,5% de mujeres.

– Con más de 40 años: 12,7% de hombres y el 13,9% de mujeres.

PORCENTAJE DE MADRES Y EDAD A LA QUE DIERON A LUZ POR PRIMERA VEZ.

– El 8% de las madres dieron a luz por primera vez siendo menores de 15 años (madres precoces).

– El 50% entre los 20 y 24 años.

– 16% entre 25-29 años.

– 13% entre 30- 34 años.

– 9% entre 35- 39 años.

PERSONAS EN SITUACIÓN DE VIUDO/A.

Total: 51 personas.

Mujeres 46 y hombres 5.

De las 46 mujeres, el 48% tenía más de 50 años.

Estos datos reflejan, de una parte, que el viudo contraía nuevo matrimonio y, de otra, que existía mayor mortalidad masculina a edades más altas.

NÚMERO DE HIJOS POR FAMILIA.

– Con 1 hijo, había 26 familias.

– 2 hijos: 35

– 3 hijos: 37

– 4 hijos: 20

– 5 hijos: 15

– 6 hijos: 9

– 7 hijos: 4

– 8 hijos: 3

– 9 hijos: –

– Con 10 hijos: 1 familia.

Respecto a estos datos, añadir dos aspectos:

De una parte, que el 40,6% de las familias no pasaba de dos hijos, mientras el 21% tenía cinco o más hijos.

De otra, se trataba de hijos empadronados, y dada la alta mortalidad infantil en esa época, se supone que el número de nacimientos sería bastante más elevado.

POBLACIÓN QUE EJERCÍA FUNCIONES DE CRIADO.

Total: 34 personas.

Varones: 67´6%; hembras: 32´4%.

Por edades: el 88 % de las personas que ejercían funciones de criado no superaba los 20 años.

POBLACIÓN EN SITUACIÓN DE ESCLAVITUD.

Total: 52 personas, que supone el 5,36% del total de población del padrón.

Varones: 27; hembras 25.

Por grupos de edades:

– Menores de 15 años: 36´5 %.

– Entre 15 y 30 años: 36´5%.

– Mayores de 38 años: 27%

Entre los individuos propietarios de esclavos destacan:

El capitán Lucas de Herrera que posee 13 esclavos.

El escribano público Martin de Mederos que tiene 7.

El beneficiado Fernández Carrillo, con 4.

El hacedor de La Gomera y El Hierro, con 3.

A su vez, otro dato a significar es que “algunos esclavos figuran como cabezas de familia, con casa, mujer e hijos”.

FUENTES:

– Datos extraídos del texto “El Señorío en las Canarias Occidentales” (Gloria Díaz Padilla y José Miguel Rodríguez Yanes, 1990).

– Imagen de San Sebastián. Archivo General Insular de La Gomera.

En Los Chapines, Vallehermoso, Gomera.

Como se observa en las imágenes, estábamos en la carretera por fuera de la venta de doña Petra, en Los Chapines, Vallehermoso, con buen humor y armonía, y, doña Petra, afable y en complicidad por aquél buen momento, estaba repartiendo papas arrugadas y gofio amasado como “yesca” para acompañar el vasito de buen vino de la zona que allí ofrecía y vendía.

En la foto de arriba, estamos Antonio Plasencia vecino de El Tanque, Andrés Raya, Juan el hijo de doña Petra, Tito Morales, Aurelio Morales, doña Petra, Nicolás Damas y Cheico Rodríguez.

En la foto siguiente, están Aurelio Morales, mi hermano Pepito Raya, Nicolás Damas (utilizando el azadón de Antonio para hacerle una pillada a Aurelio), Antonio Plasencia, Cheíco Rodríguez y Tito Morales (con la mano levantada, simulando enfado por la broma ocurrente que mi hermano le había dicho).

En la segunda mitad de la década de los setenta, cuando mi hermano Pepito y sus compañeros pescadores, vecinos del Valle Bajo y amigos Cheíco, Yeyo y Nicolás, hacían un descanso de las duras labores de la pesca atunera, para disfrutar el tiempo libre y recobrarse del agobio de estar días y noches navegando y pescando por aguas de Canarias y el Banco Sahariano, constreñidos en un barco “bermeano”, se recreaban visitando lugares del Valle, desde “La Playa” hasta la “Posteragua”.

Especialmente, el recorrido incluía subir a visitar el “Barranco del Ingenio”. En estas excursiones de “Las Cortes”, como doña Julia, madre de Nicolás y muy apreciada vecina, denominó con humor e imaginación a este grupo de amigos, dado que en esos días, ¡no trabajaban, vestían bien y estaban todo el día de paseos en coche!, si el tiempo disponible me lo permitía, yo les acompañaba; porque, me encantaba disfrutar de su amistad, compañerismo, escuchar sus experiencias y percepciones de historias de vida curtidas en la mar, asistir a conversaciones sosegadas con otras personas del lugar, así como, en ventas-bares escuchar algunos ratos extraordinarios los puntos cubanos interpretados por vecinos de la zona alta del Valle.

Muy buenos recuerdos en la MEMORIA, de personas y situaciones pasadas que, al menos para mí, siguen vivas en el presente.

Excursión por Valle Gran Rey, a ritmo de tambores.

Considero que la cultura del tambor gomero, su sonido y baile, no siempre han trascendido a la actualidad en contextos de festividades y procesiones de imágenes de la religión cristiana.

Por ejemplo, en los años sesenta en Vallehermoso (Gomera) se practicaban actividades sociales en las que una o varias personas portaban tambor, instrumento que se utilizaba para, con su tradicional sonido cadencioso, promover el divertimento con una danza en grupo, allí dónde apetecía disfrutarla.

En la imagen adjunta, se observa la presencia de personas vecinas del Valle Bajo, Vallehermoso, posando en el Charco del Conde, un día de la década de los sesenta que realizaron una excursión a Valle Gran Rey.

En la foto, aún con el respeto y aprecio a las otras personas, destaco la presencia de dos mujeres del Valle Bajo; ellas son, Encarnación Gaspar “Siona” y Ermisenda Medina, que, entre otras personas de esta zona, preservaron y promovieron el tambor gomero y sus sonidos ancestrales, en un ámbito costero muy influenciado por los intercambios comerciales y la introducción de la cultura foránea.

A continuación, identifico las personas en la imagen.

Desde la primera fila y de izquierda a derecha: Luis Hernández, Eduviges Morales, Magín Medina, Antonio Gaspar, Pepito Raya, Manuel Jesús Medina, Clorosinda Darias, Ana Rosa Darias, Encarnación Gaspar, Ermisenda Medina, Lolín ¿Valeriano?, Carmela Gaspar, Pablo Damas, Toña Damas, el cura Ramón Padilla, Cheo Vera, Eufemia Vera, Lolo Raya, Mary Vera y Clara Darias.

Equipo de fútbol del Valle Bajo. Vallehermoso, Gomera.

Además de intentar jugar bien al fútbol, otras dos cualidades especiales caracterizaba a este equipo.
De una parte, el pundonor, coraje e intensidad que cada jugador practicaba durante todo el partido.
De otra, y mucho más importante que las anteriores, los vínculos familiares y la amistad entre los jugadores, situación esta que influía en positivo para lograr las otras dos, y para ser ¡un equipo!

Con motivo de la fiesta de San Pedro en el Valle Bajo (¿1981- 1982?), el vecino y amigo Pedro Rodríguez Morales organizó este equipo formado con mayoría de jugadores de este barrio de San Pedro y otros amigos del Valle, para jugar un encuentro, en el campo “El Tarajal” de La Playa (Vallehermoso), con un equipo de otro pueblo de la isla.

En la imagen, los siguientes deportistas:

En la primera fila: Benito Plasencia, Gonzalito Suárez, Juan Emilio Martín, Cheico Rodríguez, Manuel Luis León y Manolito León.

De pié: Julito Cordobéz (portero), Pepito Raya, Loló Rodríguez, Pedro Rodríguez, Carmelo Chinea, Nino Rodríguez, Jaime Coello y Andrés Raya.

Pasar por la mimbre, para curar la hernia.

El siguiente contenido es producto del testimonio que me ha sido transmitido por una mujer que, para curar la hernia a su hijo varón de un año, realizó esta práctica tradicional a finales de la década de los cincuenta, en una mimbrera que había en «La Culata» (Vallehermoso).

Porque, “salvo un braguero de plástico que sujetaba la hernia cuando se salía, y hacía llagas al niño, pasar por la mimbre era un remedio casero que estaba ahí, porque no había otra cosa”:

Un día de San Juan, se abre una mimbre grande, estando en la mata, por el mismo centro y dejando la mitad de la punta. La aguanta una persona de un lado y otra del otro lado, formando un arco.

Luego, dos niños vírgenes, un varón llamado Juan y una hembra llamada María, se colocan una frente al otro, y se pasan al niño a través del arco de la mimbre. La niña dice: ¿Qué me das Juan?; ¡un niño quebrado! responde el niño; contesta María, ¡roto me lo diste y sano te lo he dado!; y así, sucesivamente, con ese ritual y diálogo se hace tres veces el paso del niño por el arco de la mimbre.

Después de esa práctica, se deja que las dos partes de la mimbre se junten y, pasado un tiempo, si la mimbre pegó y retoño se curará la persona herniada.

POSDATA:
Por los motivos que fueran, al poco tiempo de ese rito, aquél niño se curó de las dos hernias que tenía. Pasaron los años, y la persona de referencia nunca más tuvo problemas con ese padecer, incluso realizando ejercicios que requerían intensa fuerza física, a lo que un médico cirujano especialista no daba crédito, aunque, buscaba alguna explicación en la posibilidad que, al niño crecer, las aberturas de las hernias se hubieran cerrado por si solas y sin necesidad de tratamiento quirúrgico.

Como se suele decir “realidades de la vida cotidiana”, y sus interpretaciones. Situaciones individuales y sociales y la búsqueda de respuestas y remedios ante las necesidades y falta de otras alternativas y recursos en el mundo de las sociedades tradicionales,…y, a su vez, en ámbitos de las sociedades actuales.

Imagen: Barrio de San Pedro, Valle Bajo, Vallehermoso.

Equipo juvenil de fútbol. Vallehermoso, Gomera.

En la pasada década de los sesenta, con motivo de un torneo insular de fútbol juvenil, se celebra un encuentro entre el equipo de Vallehermoso y el de Agulo.

En el campo de juego “El Tarajal”, Vallehermoso, ese día formaron en el equipo local los deportistas que presentamos a continuación:

Primera fila: Guillermo Rodríguez “Memo” (portero); Manolín Hernández; Jonás Romero; Manolo Mora; Goyo Ramos (entrenador).

De pie: Luis Hernández (entrenador); Román Padrón; Juanito Plasencia “Nito”; Juanito Hernández; Domingo Padrón; Pepito Raya.

En la imagen, al fondo, la chiquillería sentada en el muro, incluido este sujeto que aquí escribe.

La Gomera. Datos del censo del año 1680 (I).

¡El hombre valorado el doble que la mujer !

Como se puede observar en los datos sobre La Gomera que ofrezco a continuación:

1) Marido y mujer, con hijos que no lleguen a 25 años se contaban por un vecino. De esa calidad se contaban 1.122 vecinos.

2) Los hijos varones con 25 años cumplidos se contaban como vecinos. Había 125.

3) Las hijas de 25 años se consideraban como medio vecino. Como había 214 personas en esta situación se contaban 107 vecinos.

4) Las viudas y las solteras mayores de 25 años hacían medio vecino. Al existir censadas 545 viudas y solteras de esas características, se sumaban 272 1/2 vecinos.

5) Los hijos de viuda, antes de cumplir 25 años, son considerados vecinos. Se contaban por esta razón 194.

6) Los criados, a partir de los 25 años, también se contabilizan como vecinos. De esta suerte había 13.

7) Los viudos y solteros, mayores de 25 años, eran 163.

8) Los tutelados, asimismo considerados vecinos, sumaban 11.

9) Cada clérigo equivalía a medio vecino. Dado que había 7, se contaban 3 1/2 vecinos.

Todo ello hacia un total de 2.011 vecinos. El resto, hasta llegar hasta las 7.780 personas, eran hijos menores de 25 años, y esclavos.

A tenor de las otras ventas de señorío que había efectuado el monarca, el valor de cada vecino se estimaba en 16.000 mrs., lo que suponía un importe de 91.409 ducs. Si se le añadía el valor de la tolerancia el aprecio del vecino ascendía a 20.000 mrs., lo que importaba un total de 114.261 ducs.

– Los anteriores datos han sido extraídos del libro “El señorío en las Canarias occidentales” (1990: 259-260), un trabajo de investigación de Gloria Díaz Padilla y José Miguel Rodríguez Yanez, de lectura imprescindible para quienes tengan por objetivo e interés conocer la historia de La Gomera.

Siguiendo el texto de estos autores, observamos que, con motivo del procedimiento de un pleito, para cuantificar el valor del señorío de la Gomera y el Hierro era necesario conocer el número de personas y otros datos demográficos para la consideración de “vecino”, concepto a partir del cual se calculaba el valor económico de las islas.

En ese proceso judicial se utilizaron los datos del padrón realizado por los párrocos de cada demarcación, que para contabilizar los vecinos siguieron las formas contempladas en las normas del informe emitido en Madrid con fecha de 29 de octubre de 1680 por el secretario del rey y contador de la Real Hacienda.

IMAGEN: familia de Alajeró. Archivo General Insular de La Gomera.

Año 1927. El patriarca de El Cedro, Gomera.

La revista gráfica semanal “HESPERIDES” (Santa Cruz de Tenerife), dedicó a la Gomera su edición nº 92 de 11 de octubre de 1927. Los reporteros que viajaron a la isla para recabar datos fueron Eduardo Westerdahl y Enrique Arona.

En los textos y fotos de esta revista, se pueden encontrar datos significativos sobre la isla, sus pueblos, personajes, entrevistas, fotos, anuncios, etc.

En una de las páginas se hace referencia al “patriarca” Domingo Medina, vecino que, según parece, tenía importante poder en el ámbito local del caserío y monte del Cedro; quizás, entre otros posibles motivos, condicionado por sus cualidades personales… y su cuchillo podón, por ejercer de “alcalde pedanio” y, probablemente, por su extensa familia y lo que este hecho podría conllevar en cuanto a las relaciones familiares y su influencia en el poder social local en el contexto de aquella sociedad tradicional.

Ofrecida esta breve interpretación, veamos a continuación el contenido original de referencia:

“El Cedro es el mejor bosque de Gomera, de escalón le sirve la cuesta de los Aceviños. De entrada las columnas centenarias de Alamaqué. Y ya en la puerta del bosque, recinto encantado donde los cerdos se ofrecen a la caza real, la figura venerable del patriarca Domingo Medina, alcalde pedáneo del bosque, aparece en el agasajo de su mano callosa y la simpatía de sus largas barbas de duende.

Dominico Medina hace versos. Su autoridad es sobrada en todo el contorno. Habla así:

—El alcalde dice que el manda aquí; pero en el bosque se hace lo que yo digo.

No quiero que nadie mate mis cochinos. Mis cochinos están marcados. Cuando las madres están todavía en la cama, recién paridas, marco los lechones…

Es sorprendente su vigor. Su optimismo marcha parejo a la fuerza del cuerpo.

—Tengo —continúa—75 años. La de hoy es mi segunda mujer. He tenido 22 hijos: el más pequeño murió hace poco, de unos meses de edad. Las mujeres… decía mi amigo don Emilio Calzadilla…

Y aquí empieza su vanidad, su patriarcado, citando nombres ilustres.

—Mi puntilla…—termina con humor, sacando de la faja un cuchillo podón, de hoja desmedida, limpia, cortante, blanca al sol débil del bosque”.

Fútbol y fraternidad. Vallehermoso, Gomera.

La práctica deportiva del fútbol y sus dimensiones, además de la competición, conlleva también las relaciones sociales.

En el libro “Memorias de Vallehermoso” (2021) hago referencia a encuentros que se celebraron entre equipos de El Valle y otros equipos de Tenerife. En este sentido, hay que destacar a dos personas de Vallehermoso que promovían y facilitaban este tipo de partidos y encuentros sociales.

De una parte, Tito Coello, histórico jugador del valle y empresario con negocios en Taco. A su vez, Tito Morales, empresario y propietario del Bar Trinidad en La Laguna. Ambos, grandes aficionados al fútbol y siempre con su pueblo natal en la memoria y sus corazones; y ellos en el de muchas personas que disfrutamos con su amistad, apoyo y colaboración.

La imagen corresponde a un partido celebrado en el campo “El Tarajal” de La Playa de Vallehermoso en la primera mitad de los años ochenta, entre un equipo local y un equipo del Cardonal (Tenerife).

En la primera fila el equipo del Valle: Domingo Padrón y su hijo, Tanagua Hernández, Pedro Rodríguez, Toño Palmero, Manolo Rodríguez, Fidel Montesinos, José Agustín Arteaga; Cirilo el árbitro; Emilio Reyes Hernández, Juan Emilio Martín, Manuel Luis León; Carmelo Chinea; Eduardo Conrado y Jesús Armas.

De pié, a la izquierda está Tito Morales, y después los integrantes del Cardonal (no he identificado sus nombres), entre los que esta Tito Coello (noveno de los jugadores); también a la derecha esta Luis Hernández, con abrigo azul.

Terminado el partido de fútbol, en el posterior “tercer tiempo”, el amigable convite, en otro espacio social de ocio y divertimento.

Acerca de la Gomera en el año 1773.

El obispo de Canarias, Manuel Dávila y Cárdenas, recorrió la Gomera en agosto de 1773, y recopiló datos para posteriormente escribir en el libro de sus Sinodales.

Acerca de los datos de referencia, el investigador herreño Dacio Darias Padrón ofreció algunos contenidos en su libro “Los condes de La Gomera” (1936), del que destaco el siguiente texto:

“Isla de la Gomera: Llegué a esta Isla conducido en un banco (sic) de pescar, por la gran calma que impidió el Vergantín, y fue el día 6 de agosto de dicho año de 33. Tiene dos Beneficios, provisión de su Magestad, y muy decente Iglesia, un convento de San Francisco, como de 14 Religiosos, y otro de Dominicos en el Campo, como de ocho Religiosos. Tiene doce Hermitas, que son nuestra Señora de la Concepción, San Sebastián, nuestra Señora de los Remedios, nuestra Señora de Buen Paso, la de San Telmo y San Cristóbal en la Villa, la de nuestra Señora de las Nieves en Gorduña (Gerduña?), la de Guadalupe en la Marina, la de San Juan en Venchiquija (Benchijigua?), la de San José en Tegiade, la de San Antonio y San Bartolomé en el Barranco. Tiene la Villa, que se llama de San Sebastián, como 200 vecinos, un Castillete y un Reducto.

Continúa la citada referencia:

«De Alajeró escribe que tenía unos 150 vecinos y una ermita, la de San Lorenzo. De Chipude, que este territorio tenía algunas aguas y un barranco, unos 150 vecinos y las siguientes ermitas: Santa Catalina en La Lomada, San Andrés en Verodal, nuestra Señora de los Reyes en Valle Gran Rey y la San Nicolás en Arure. De Vallehermoso, que se componía de 300 vecinos y las siete ermitas, que eran: de la Concepción, San Nicolás, del Carmen, Santa Clara, Santa Lucía, San Bartolomé y la de la Consolación. En la ermita de Santa Lucía según hemos visto en otra parte, contaba la tradición que se había dicho la primera misa en la Isla. De Hermigüa: ´Tiene este lugar SU Iglesia muy pobre, pero decente, su Cura y dos Hermitas, que son la de San Marcos en el Lugar de Agulo y la de Santa Catalina en el Valle, y el de Agulo, el quel necesita de Ayuda de Paroquia, y en este territorio está el Convento que va expresado en la Villa”.

Imagen: Archivo General Insular de La Gomera.