En tiempo de “entretenimiento”, ocio y hobby, ocupado en bucear por los mares del conocimiento en Canarias, he recuperado y comparto en este espacio un texto que es transcripción de un artículo del diario “El Tiempo” (Santa Cruz de Tenerife), publicado en su número 440 de fecha 10 de octubre de 1904, y con autoría de firma A.P.J.
Como se observa en el contenido del texto, en esa época de principios del S. XX, salvo en los puertos de Las Palmas de Gran Canaria y Santa Cruz de Tenerife dónde existían muelles, los barcos fondeaban en las bahías (puertos), y pasajeros y mercancías se transportaban en lanchas hasta y desde el correspondiente desembarcadero situado en algún lugar de la costa.
En el caso de Vallehermoso, también se operaba con estas prácticas de fondeo y uso de lanchas, aunque, según esta referencia, y otras, es muy posible que en 1904 ya existiera el primer artilugio del “Pescante de los García”, el primero construido en La Gomera, o “Pescante Viejo” como ha sido popularmente conocido por los vecinos de aquél valle hermoso.
TEXTO DEL ARTÍCULO:
Galantemente invitado nuestro periódico por Mr. F. S. S. Bellamy, Jefe de la respetable casa Elder, Dempster y Cª, para el primer viaje del vapor Congo por los puertos del Sur de esta isla y algunos de la Gomera, recibí encargo del Director de El Tiempo para emprender el citado viaje, comisión que me fué en extremo agradable, por cuanto además de contar anticipadamente con las comodidades que había de tener á bordo, dadas las condiciones del vapor, iba á recorrer puertos por mi no vistos y localidades que siempre había tenido deseos de conocer.
El timbre del reloj despertador me avisó que eran las 5 de la mañana. A las 5 y media me hallaba en el muelle y minutos antes de las 6 presenciaba desde la toldilla alta del vapor Congo, todas las operaciones preliminares para la salida del puerto de aquel hermoso buque.
Mr. Bellamy, puntual, como todos los hijos de Albión, se impacientaba por la tardanza de algunos invitados. No hay que decir que varios de estos, siendo españoles, se temaron la tradicional media hora á que se tiene en España derecho por una ley que todos hemos sancionado aunque no la ha publicado la Gaceta.
Funcionó la maquinilla de levar, la sirena dio tres pitazos y empezamos á navegar con rumbo al Sur en mar bonancible y disfrutando la agradable temperatura de nuestro privilegiado clima.
Como invitados iban en el Congo el propietario de S. Miguel D. Tomás Bello y un hijo, D. Nicolas Redecilla, D. José Siliuto, D. Guillermo Diaz, Agente del vapor en Abona, y un hijo, D, Diego Crosa y Costa, el agente en el puerto de Guia y un servidor de los lectores.
Treinta y ocho eran los pasajeros de 3ª clase que aprovechaban el magnifico vapor y el convenientisimo billete gratis que la casa Elder había puesto en sus manos.
En cosa de una hora pasábamos á la altura de Candelaria y á la hora y media de nuestra salida de esta Capital, fondeábamos en Abona. Alli se quedaron varios pasajeros, embarcaron otros, entre ellos nuestro estimado amigo y rico propietario del Sur, D. Antonio García Izquierdo, que había de ser nuestro compañero de viaje hasta Los Abrigos. Abona es un bonito puerto, susceptible de mejorarlo mucho construyéndole un pequeño muelle que, según me dicen personas que tengo por competentes, habría de resultar muy económico: unas cuantas miles de pesetas. Si el Gobierno, como es de esperar, atiende la petición acordada en estos días por la Excma. Diputación provincial, es seguro que el desembarcadero de Abona será de los que primero se ejecuten, porque tiene en su favor un importantísimo factor: la economía.
Levose nuevamente anclas y para el Médano. Mi amigo García Izquierdo me enseña la carretera, recientemente construida entre el puerto y el pueblo de Arico. Extráñame no ver carruaje alguno y el amigo citado me dice que aún no esta la carretera en poder del Estado, á pesar de que se halla terminada desde hace meses, y que solo se permite el paso á pié y á caballo.
Nueva extrañeza y el propósito, que ahora realizo, de formular esta pregunta á mi distinguido amigo D. Prudencio Guadalfajara:
¿Qué causas dificultan la entrega de la carretera de Abona?
Una hora escasa de marcha y fondeamos en el Médano. Nuevo trasiego de pasajeros, entre los que se cuentan D. Marcos Sánchez y su esposa, D.ª Rosa Pomar y su linda hija Consuelo, el Juez municipal de Granadilla y otras varias personas. El número de invitados auméntase con mi antiguo amigo José Frías Pomar, que ha de acompañarnos á la Gomera. Este me informa de que allí también hay carretera pendiente de entrega al Estado. Tomo de ello nota hoy, y como consecuencia hago esta pregunta:
¿Qué causas dificultan la entrega de la carretera del Médano?
D. Tomás Bello, el Decano de la expedición, según Crosita, nos dice adiós en Los Abrigos y alli también se queda Garcia Izquierdo, si bien nos ofrece, al despedirse, que el dia 8, al retorno del vapor, nos acompañará otro rato para volverse á Abona. Quédanse igualmente varios pasajeros de 3.ª y cúbrense estas bajas con nuevos y agradecidos touristas.
Los Cristianos, Adeje y San Juan de Guia, tres buenos puertos que, como los que llevamos ya recorridos, piden que se les haga justicia en forma de modestos muelles que eviten los peligros y molestias actuales para embarque y desembarque. Háganse esos muelles en Los Abrigos, Los Cristianos, Adeje y San Juan, constrúyanse carreteras desde San Miguel, Arona, Adeje y Guia y se prestará un gran beneficio á esa parte del Sur de Tenerife.
Ya bien entrada la noche deja(ja)mos las costas de Tenerife. Desde el fondeadero de Guia percibíanse los destellos del faro que señala el puerto de San Sebastián en la Gomera, á donde llegamos á las 10 de la noche. Allí quedó nuestro agradable compañero de viaje, el Sr. de Ascanio, quien, como hombre práctico y conocedor de toda la costa Sur de Tenerife y de la Gomera, nos tenia el corriente de los nombres de las localidades que desde á bordo se divisaban, las condiciones de los puertos que visitábamos, los sucesos históricos culminantes é infinidad de curiosidades que á no ser por la afable conversación del Sr. De Ascanio, hubieran pasado inadvertidos.
Dejamos la capital de la Gomera á las 6 y media de la mañana del 7 y casi á un tiro de piedra de la costa navegamos con rumbo á Vallehermoso, contemplando los magníficos panoramas de Hermigua y Agulo, comprobándose cuanto antes nos habia contado el Sr. Ascanio. Al saludo que el Gongo hiciese con la sirena á su llegada á Vallehermoso, contestó la bandera española que flotaba en el edificio-almacén de empaque de frutos que situado en elevada roca, poseen alli los Sres. García.
Aunque desembarcamos no pudimos ver dicho «Hermoso valle» por no disponer del tiempo necesario para ello: el vapor nos llamaba con muchos pitazos cortos y más que de prisa nos reembarcamos trayéndonos al mayor cosechero de tomates y plátanos de la Gomera, al Sr. D. Domingo Garcia González. Cuando llegamos al costado del buque, nos explicó Mr. Bellamy, desde la toldilla, el por qué nos habia llamado con urgencia: eran las 10 y el almuerzo nos esperaba.
Observo que llevo ya escritas muchas cuartillas y que aún no he dicho nada del buque que nos conduce, del magnifico trato que se nos dá á bordo, de las comodidades de que disfrutamos los pasajeros y de las ventajas del servicio que inaugura el vapor Congo, puntos, todos ellos á cual más importante, pues sí las facilidades que al tráfico de pasajeros y carga reporta el vapor, son de utilidad pública, valga la frase, las confortables colaciones con que Mr. Bellamy nos ha atendido durante tres días, son también de utilidad privada, y el callarlas sería, cuando menos, muestra de ingratitud, fea condición que no poseía ninguno de los invitados á tan agradabilísima excursión. Hablo en cuanto á esta protesta, con plenos poderes de mis compañeros de viaje.
Fáltame, pues, mucho que decir; pero como todo lo que yo escriba no me lo han de publicar en un solo número, porque ya oigo que sobra material, interrumpo mi narración en el momento en que el Congo leva anclas en Vallehermoso con rumbo á Tenerife y se encuentra la cámara del buque convertida en espléndido comedor en donde se almuerza con voraz apetito.
¡Qué mejor oportunidad!
A. P. J.













