José Padrón Martín “el sueco” (1907-1966).

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Jugador de fútbol, y primer canario internacional.

Durante la Segunda Guerra Mundial, formó parte de la resistencia francesa, y en 1944 entró con “La Nueve” y el general Leclerc para liberar París.

José Padrón, conocido por la afición canaria como «el sueco» (o “el zueco”), nació en Las Palmas de Gran Canaria el 5 de mayo de 1907; vecino del Muelle Grande, aunque sus inicios con el balón los dio en el campo «Teso del Porteño», de la Compañía Escandinava.

Su primer club fue el Santa Catalina, y en sus primeros partidos la afición futbolera quedó muy sorprendida con la forma de jugar de Padrón, un jovencito de sólo 15 años a quien empezaron a llamar «el sueco»; según referencias porque trabaja con la Compañía Escandinava, y según otras opiniones porque dada su baja estatura se ponía como calzado unos “zuecos” para aparentar ser más alto.

Al destacar como jugador de fútbol, pronto ficha por el Real Victoria, equipo poderoso y potente de la ciudad de Las Palmas, entrenado por su fundador Pepe Gonçalves. Participa con este club en importantes confrontaciones con potentes conjuntos que visitaron la isla. Por ejemplo, en la victoria memorable, con gol de Padrón, ante el Club Natación de Alicante, que llegó reforzado con jugadores internacionales españoles que habían obtenido la medalla de plata en las Olimpiadas de Amberes en 1920.

Los aficionados isleños admiraban tanto el juego de Padrón que arrastraba masas de seguidores. Llegados los 18 años, Padrón deslumbró al público peninsular en las actuaciones que tuvo con El Victoria en la gira que realizaron por la península en 1925. Disfrutaron de su juego las aficiones de importantes ciudades como Valencia, Barcelona, Zaragoza, Madrid, Tarrasa, Sabadell, etc…

Después de estos eventos y sus actuaciones magistrales, la crítica deportiva, además de técnicos y futbolistas de gran renombre como el seleccionador nacional Paco Brú o el legendario portero Ricardo Zamora, consideran a Padrón como el jugador más brillante y preciado del estilo específico de la “escuela canaria de fútbol”.
En este contexto de popularidad, en septiembre de 1925 se incorpora al Español de Barcelona, dónde coincide con varios jugadores canarios y con el famoso portero Ricardo Zamora. Con este club, en 1926 realiza gira por Sudamérica, logrando grandes actuaciones frente a los valorados como mejores jugadores del mundo en aquella época, integrantes de las selecciones de Argentina y Uruguay, ganadoras de las Olimpiadas de 1924 y 1928 (asimismo, con jugadores de la selección de Uruguay que ganaría el primer Campeonato del Mundo de 1930); a su vez, juega ante potentes equipos como el Nacional de Montevideo, Peñarol, y otros de Chile, Perú y Cuba.

Con El Español consigue diversos títulos. Por ejemplo, en 1929 se proclama Campeón de España y marcó uno de los goles para batir al R. Madrid por 2-1, en la famosa final del temporal de agua en Valencia. En ese partido de la final también jugaron el canario González en El Español, y los tinerfeños Morera y López con el R. Madrid. En otro acontecimiento deportivo, Padrón participó en la mayor derrota que ha sufrido en su historia el R. Madrid, cuando en 1930 El Español le ganó por 8- 1.

En ese tiempo, después de Ricardo Zamora, “el sueco” era el jugador de fútbol más popular en España, con grandes actuaciones allí donde jugaba; especialmente, en Barcelona, Bilbao y Madrid, ciudades dónde se entendía mucho de fútbol. Era por ello que recibía muchos elogios de la prensa deportiva.

Padrón fue el primer canario que logró ser internacional con la selección española de fútbol. Debutó contra Portugal, en partido jugado en el Campo de la Exposición de Sevilla, el 19 de marzo de 1929. La selección española ganó 5-0, y Padrón marcó dos goles, siendo con ello el primer jugador del club de Sarriá que anota un tanto con la selección española; y salvo contraste en contrario, también el primer canario. Durante 1929 y 1930 fue titular en la selección española, alineándose con los mejores jugadores de la época.

El 15 de mayo de 1928 jugó en el histórico partido que la selección española gana por 4-3 a Inglaterra, perdiendo ésta su primer partido en el continente europeo. Respecto a las características de juego de nuestro admirado jugador canario, el capitán del equipo inglés manifestó: “Yo tenía la consigna de cuidar a Padrón; nos habían dicho muchas cosas de este jugador, por lo que estaba sobre aviso. Pero, ¿que era aquello que avanzaba sobre mi marco?, ¿era un hombre o un demonio? Iba haciendo fantasías con el balón en plena carrera, quedé maravillado, no solo yo, sino todos mis compañeros y cuando reaccionamos, teníamos el balón dentro de la red….» (Javier Domínguez, en “Cien años del Fútbol Canario” Vol. II 2008: 68).

Su último partido internacional lo juega en Bolonia, dónde se produce la primera victoria de España en suelo italiano, por 2-3, y ante un combinado “azzurra” en el que se alinearon míticos jugadores como Giusseppe Meazza y Orzi, que posteriormente fueron campeones del mundo en 1934.

Dos años después de aquél partido, un artículo publicado en el “Eco de Canarias” de fecha 23 de febrero de 1971 (Salvador Puey), reseña el recuerdo expresado por los famosos jugadores Zamora, Ciriaco y Quincoces respecto a la actuación asombrosa de Padrón en aquél partido de Italia: “Cada vez que Padrón recogía el balón el público italiano se levantaba masivamente para comprender y disfrutar del juego afiligranado de este grandioso jugador”.

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Por otra parte, Padrón regresa en 1929 a las islas para recibir el homenaje de sus paisanos y jugar algunos encuentros. Por ejemplo, jugó con el Real Victoria ante El Marino, rememorando un duelo tradicional de la capital grancanaria; así como, por las Fiestas del Cristo jugó en La Laguna un partido entre el Real Victoria y el Iberia (club del Toscal de la capital tinerfeña), con resultado de empate a dos goles.

En la temporada 1930-31, El Español realiza varios traspasos y desmantela el equipo; Padrón recibe una buena oferta y ficha por el Sevilla en segunda división. Sin embargo, en este club no le fue muy bien; aunque, en su debut marcó contra el Oviedo el famoso gol que los sevillanos llamaron “…de la oración en el huerto”, con el pecho y estando de rodillas.

Después de tres temporadas en el Sevilla, en la temporada 1933-34 es fichado por el Barcelona. Pero, dada la situación social y política en la ciudad condal, y según referencias su compromiso político, le llevan a marcharse a Francia en la siguiente temporada, 1934-34. En Francia juega en diversos clubes, por ejemplo, Olimpique de Ales, Cannes, Nancy, Charleville, Red Star.

Cuando comienza la Segunda Guerra Mundial, Padrón sigue jugando en pequeñas competiciones locales francesas y forma parte de la resistencia, con la que, en 1944, tiene el honor de entrar con “La Nueve” y el general Leclerc para liberar París.

Terminada la guerra, siguió jugando hasta los cuarenta años en el Stade Reims, un club histórico de París; ciudad esta dónde se estableció después de retirarse de la práctica del fútbol, y en la que se pierde su localización durante algunos años.

En 1961, la Asociación de la Prensa intentó localizar al citado jugador, sin lograrlo, para invitarle a un partido de “viejas glorias” en homenaje al fútbol canario. Posteriormente, en 1963, el medio deportivo “Marca” lo localiza en París. A su vez, el periódico “El Eco de Canarias” hace referencia a ésta noticia, y posteriormente publica otras sobre el paradero del jugador. Por ejemplo, el siete de julio de 1963, el citado periódico “El Eco de Canarias”, publica un contenido bajo el siguiente titular: “Ya apareció ´El Sueco`. Se encuentra en París y añora la Patria, pero la inseguridad del porvenir le retiene allí”. Es el jugador canario más idolatrado de todos los tiempos y los porteños se emocionan cuando hablan de él”.

Después, se suceden las noticias y opiniones sobre la situación de Padrón. En este sentido, destacar la referencia a la invitación que el dirigente del Barcelona, José Samitier, le ofrece para inaugurar el Camp Nou; a este respecto, hay fuentes que citan una significativa respuesta por parte de Padrón “el sueco”, con la frase: “No volveré mientras esté Franco en el poder”.

Para terminar esta breve referencia histórica sobre tan insigne canario deportista de élite, a falta de nuevas investigaciones que alumbren más datos sobre su trayectoria vital y deportiva, destacamos el siguiente texto ofrecido por el periodista José Rivero:

“En ese tiempo- de 1945 en adelante- fracasaron todos los intentos franquistas –y no franquistas- para repatriarlo. De tal modo que cualquiera de las muchas movidas para su localización- salvo la de Samitier- cayeron en saco roto. Y así hasta su fallecimiento, ocurrido el 3 de diciembre de 1966 en el hospital Pitie de Salpetriere de la capital gala”.

Fuentes:
https://jable.ulpgc.es/…/el.eco.de.can…/1963/07/05/0005.htm…
https://jable.ulpgc.es/…/el.eco.de.can…/1963/07/07/0011.htm…
https://jable.ulpgc.es/…/el.eco.de.can…/1963/07/07/0011.htm…
http://www.revistacanarii.com/…/jose-padron-el-zueco-un-fut…
http://www.pericosonline.net/…/jose-padron-el-canario-de-oro
https://es.wikipedia.org/wiki/Jos%C3%A9_Padr%C3%B3n

Anaga, lagar de La Breña

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Anaga, naturaleza y cultura.
Lagar de La Breña.
De las fotos que he hecho en Anaga, a esta le tengo especial aprecio.
Una imagen similar de esta fotografía la pueden disfrutar en el bar de Chamorga, dado que le regalé una copia encuadernada a la Sra. Juana su propietaria actual, en recuerdo y reconocimiento de Alvarito (d.e.p.). Ambas personas son descendientes de un familiar que en su momento fue farero del Faro de Punta Anaga, y familia propietaria del lagar de la imagen.
Cuando llegué por primera vez a trabajar en Anaga, año 1989, en Chamorga conocí a Alvarito, propietario de la tienda-bar y una persona con mucha cultura de su entorno. Siempre recuerdo con estima su amabilidad y humanismo respetuoso en el trato con las otras personas, de la que tuve suerte de disfrutar en buenos ratos de conversación pausada y sosegada.
Recuerdo, cuando venía de caminar y llegaba sediento a la tienda, Alvarito me sacaba una de aquellas botellas de cerveza que guardaba en un lugar adecuado para su mantenimiento, del tiempo pero fresquita, me decía, porque, cuando uno llega caldeado de caminar, tomar algo frio de la nevera no es bueno para la salud.
Y allí nos sentábamos un rato, en los asientos que aún hay delante del cuartito dónde estaba la tienda, para disfrutar de una agradable conversación y escucharle con atención sus opiniones, recuerdos e historias de su pueblo, y entorno tan especial que es Chamorga y La Punta de Anaga.

Aquí, ¿no somos once pa` once?

 

Equipo de fútbol de Vallehermoso.

Aquí, ¿no somos once pa` once?, dijo Pablo en aquél cuarto dónde los jugadores se vestían con su uniforme deportivo antes de comenzar el partido de fútbol de aquella tarde de domingo de un año de principios de la década de los sesenta.

Cuando Pablo llegó aquella tarde al «vestuario», ya por la mañana había estado realizando una dura tarea de mucho esfuerzo físico como era la de cargar y «jarriar» cestos de uvas por un sinuoso y vertiginoso camino que transcurría por la empinada montaña de «El Valle», en el desempeño de sus obligaciones y labores agrícolas de la sociedad tradicional en la que vivía.

Después de los «acarretos» con las uvas, pasada la hora del almuerzo, Pablo junto a otros jóvenes, ilusionados en cumplir sus sueños para emular a sus ídolos deportivos del momento, se dispuso a ir caminando hasta «La Playa»; lugar dónde estaba situado el campo de fútbol «El Tarajal».

En La Playa, además de un ambiente festivo, Pablo esperaba encontrar un recinto deportivo a rebosar de espectadores; cuatrocientas o quinientas personas, no comparable con las decenas de miles que se reunían en un gran estadio, aunque, si emocionalmente similar en cuanto al divertimento que se disfrutaba con la práctica y el espectáculo del juego.

Junto a otras personas de diversas edades, en alegre paseo y algarabía, Pablo había caminado unos dos kilómetros por la carretera (de tierra) y había ido jugando y haciendo malabarismos con una pelota; incluso, en su afán de emular al rápido jugador del R. Madrid Amancio, calculó mal un cambio de ritmo y se había trastabillado, aterrizando con su cuerpo sobre la tierra pedregosa de la carretera, en un tremendo pencazo que le dejó las rodillas y los brazos como «el rosario de la aurora», de arañazos sangrantes.

Después, en aquél cuarto pequeño utilizado como vestuario, aún condicionado por las situaciones y hechos vividos durante el día, «contra viento y marea», allí estaba Pablo junto a sus compañeros de equipo, y al observar y escuchar el miedo y temor que algunos de los jugadores expresaban ante el supuesto potencial de equipo contrario, dijo aquella frase que tanto impactó y quedó prendida en la memoria de muchos jóvenes deportistas de generaciones futuras: aquí ¿no somos once pa` once?.

Animando de esta forma a sus compañeros y llamando la atención sobre ¿quién dijo miedo?, mientras apelaba a la valentía para afrontar con honor y buen desempeño deportivo aquél partido que se preveía tan difícil de jugar.

 

Deporte y aptitud: ¿el campeón nace o se hace?

En el sistema deportivo, de forma similar que en otros ámbitos de la sociedad, encontramos esta pregunta que hace referencia a las trayectorias vitales y cualidades que posee una persona.
Las características innatas pueden tener determinadas influencias en el desarrollo de las capacidades personales. Ahora bien, en general, considero que son otros los factores significativos que condicionan que un deportista llegue a la elite deportiva y gane una final olímpica, que un joven gane una prueba de atletismo, o en su caso, que un músico llegue a ser el mejor especialista en tocar el violín, el piano o la batería.
Comparto la perspectiva de “la teoría de las especies de capital” (Bourdieu, 1991), cuando este autor mantiene que la posición de los individuos en las estructuras sociales depende de los capitales sociales, económicos y culturales heredados, así como de los capitales que se adquieren en el transcurso de la vida.
La influencia de factores socioeconómicos y culturales son los que condicionan los resultados de los deportistas. Por ejemplo, apoyo y condiciones del entorno familiar, hábitos incorporados, acceso a buenas instalaciones, disponer de entrenadores cualificados y bien formados, niveles de competición en la participación deportiva, valores de socialización deportiva, etc. Es en esta interrelación entre actores y ámbitos del deporte, entre deportista y contexto social, el “campo” dónde se construye el campeón.
En el ámbito personal, cultivarse, entrenar, y esforzarse por obtener una buena formación es imprescindible para que un joven deportista logre llegar a ser de la elite deportiva; en su caso, ganador de una prueba olímpica, o ser campeón del mundo con su selección nacional de fútbol. Asimismo, invertir en educación, estudiar y esforzarse por aprender y mejorar facilitará que un joven adquiera conocimientos, logre credenciales o títulos educativos y tenga más probabilidades de mejorar su realidad personal, y a su vez, la de sus hijos.
Por otra parte, en la esfera pública, la inversión del Estado es un factor fundamental para la “construcción social” de un campeón en el deporte. Son imprescindibles las inversiones en educación y en formación específica para mejorar los conocimientos de deportistas, gestores, técnicos, entrenadores y padres, al objeto de ayudar a mejorar las cualidades de los jóvenes deportistas. Igual de importante, son las inversiones en infraestructuras que mejoren las condiciones de los espacios dónde se practican las diversas modalidades deportivas.
Considero que los jóvenes deportistas de Canarias poseen excelentes cualidades innatas para practicar deportes; así lo avala el logro de determinados deportistas y los resultados de selecciones canarias en determinadas modalidades y categorías de base.
Hay que reconocer los méritos a quien se los ha ganado con su trabajo. Ganar una competición en cualquier modalidad deportiva y categoría, participar en una olimpiada y llegar a la elite deportiva, requiere de muchos esfuerzos personales; aunque, también influyen múltiples circunstancias que confluyen, condicionan y hasta en su caso determinan, para lograr o no estos objetivos.
En este sentido, es muy probable que en los factores socioeconómicos y culturales se encuentren las deficiencias y los problemas que impiden que jóvenes de Canarias mejoren en la formación de aptitudes y en la consecución de objetivos.

Senderismo por el Camino de Los Guanches

El Camino de Los Guanches, se encuentra en Vallehermoso, La Gomera. Si se quiere disfrutar de una caminata agradable y deportiva, hay que tomarlo en las cercanías de la placita de S. Pedro, en El Vallebajo, concretamente en «La Palma Quemada».

Después de subir durante una media hora, pasito a pasito para ir calentando las piernas, llegamos a «Lomolviejo». Sabemos que estamos en ese lugar porque existen allí unas rocas en forma de asientos y se ve La Playa de Vallehermoso. Es un lugar donde existe un «descansadero» en el camino.

Lomolviejo, así lo pronuncian los vecinos, todo seguido y junto; vaya usted a saber los motivos para llamarlo así. Quizás, porque la estancia tranquila en ese lugar puede hacer a uno viejo, si se duerme en el gozo y no se retoma la marcha.

El caso es que Lomolviejo es un lugar especial y mágico. Si se llega allí después de subir el camino, se encuentra la brisa marina que refresca  y ayuda a recuperar el aliento. Si se llega bajando, el impulso inmediato es sentarse a contemplar la magnífica visión que observamos.

Posiblemente, cuando se pase un ratito en ese ámbito mágico de la montaña, después de recorrer visualmente cada rincón de “El Valle”, la intención intuitiva será que miremos hacia el “Roque Cano”, enfrente, y con ello se desbocará la dialéctica de la imaginación.

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Desde Lomolviejo tenemos una visión especial del “Roque Cano”.

A priori, la observación puede hacer surgir la especulación de que el nombre Roque Cano puede tener su fundamento en el color blanquecino de los líquenes que crecen en su cara norte, alimentada por la frescura de los vientos alisios. Por las tardes, observado desde determinados lugares, el reflejo del sol poniente hace brillar al roque y le produce esa característica blanquecina de las canas. A su vez, es probable otra interpretación especulativa relacionada con las “canas” del roque, ocasionadas por las nubes blancas del alisio que durante muchos días lo coronan.

Ahora bien, estudiosos de la historia de Canarias (Álvarez, en Serra Rafols, 1944) ofrecen su versión académica sobre la relación entre el vocablo «agán» y «roque», que a su vez conllevaría la denominación «Agana» nombre dado por los aborígenes a Vallehermoso.

Si se observa desde el fondo del valle, dependiendo del lugar que lo miremos, “El Roque” tiene  imágenes diferentes. Jacinto Terry, en un artículo publicado en 1908 en el diario «El Progreso», lo describía de esta forma:

«Ya de tarde disponemos el regreso hacia el pueblo. Monto en una yegua, dócil y obediente como dicen los Santos Padres de la Iglesia que debiéramos ser todos los hombres, y desde la playa hasta el pueblo, unos cuatro kilómetros, no quito la mirada del Roque de Vallehermoso, fantástico guardián de estos barrancos, admirable porque no presenta siempre la misma forma, digno de observación porque su estructura varía á cada instante, sublime porque su poliforme configuración nos hace sentir distintas emociones, grandioso porque á cada cien pasos nos enseña faces diversas… Si al Roque se le pudiese dar vida y vestirlo con levita y sombrero de copa no tendría precio para desempeñar una cartera ministerial».

Jacinto Terry, al parecer, era el seudónimo con el que firmaba Joaquín Fernández Pajares, periodista que trabajo en varios periódicos de Tenerife a principios del siglo XX; por ejemplo, fue jefe de redacción de “La Prensa”, editada por Leoncio Rodríguez.

Para el Sr. Jacinto Terry, “El Roque” daba el prototipo de un ministro con cartera, entiendo que con las consecuencias de poder y dominación que acarreaba tal cargo por aquellos tiempos, y también actualmente. Ahora bien, desde Lomolviejo, la dialéctica visual con El Roque es de frente y el trato es de un respetuoso «tu a tu».

Si desde el fondo del valle se observa y siente que El Roque «es un buda» que irradia protección, benevolencia y sabiduría natural, cuando se está en «Lomolviejo» se siente confianza y se comparte con el rocoso y firme «buda», sueños, inquietudes, sensaciones, y sobre todo mucha paz, espiritualidad y tranquilidad que reconforta el alma. En ese lugar se puede uno pasar horas, sólo o bien acompañado.

Ahora bien, si se desea seguir hacia “Los Guanches”, hay que mover el culo y dejar de amolar los asientos para tomar la suave pendiente del camino hacia “Los Chiquerillos”, recodo en el camino, por el que entraremos en el territorio de Los Guanches, lugar de paz y tranquilidad, dónde no hace muchos años se producía uno de los mostos mejores de Canarias (variedad autóctona «forastera»), hoy abandonadas las vides dado el gran sacrificio que significaban las labores y mantenimiento de este cultivo en tan recóndito y alejado lugar de las zonas urbanas.

Transitando por el sendero de este valle de Los Guanches, llegado al «Risco de Los Guanches», se puede subir por el «Lomo de S. Juan», y arriba, o bien tomar a la izquierda por el sendero que lleva hacia «Santa Clara», desde dónde se puede regresar a Vallehermoso (por Teselinte), o seguir hacia «Arguamul», «Tazo» y «Epina»; o bien tomar a la derecha para seguir hacia Chijeré y bajar desde «La Punta de Alcalá» hacia «La Playa» de Vallehermoso.

Presentación

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Este espacio digital es un medio para exponer y compartir información, textos e imágenes, relacionadas con diversos temas sobre Gomera y Tenerife que, a su vez, conlleva afrontar la comprensión del contexto en el que existen y se producen.

En esta perspectiva sociológica, se entiende esta Sociedad como un sistema social abierto y complejo, inmerso en una continua dinámica de cambio y transformaciones, en el que todos los ámbitos y aspectos sociales están interrelacionados, los diversos factores condicionan y en su caso determina la construcción de las realidades sociales; mientras, asimismo ha influido e influye en la trayectoria e itinerario vital de cada persona.