Equipo de fútbol del Vallehermoso, Gomera.

En el campo «El Tarajal» de La Playa de Vallehermoso, se vivieron partidos de fútbol con grandes pasiones y emociones desbordadas, siendo a su vez motivo de encuentros, ocio y disfrute personal y social.
Tenía mucha relevancia el partido que se celebraba el 15 de agosto, fiesta de la Candelaria, para el que se invitaba a otro equipo de la isla; especialmente al Leones o Junonia de San Sebastián, únicos equipos federados en La Gomera en aquellos tiempos.
En la imagen, el equipo de Vallehermoso, formado para una de aquellas fiestas de la segunda mitad de la década de los sesenta; los jugadores situados de izquierda derecha:
De pie: Lolo Raya (portero); Julio Goya; Pepito Raya; Miguel Angel Noda; Joseito Méndez; Juanito Hernández (portero).
Agachados: Manolín Hernández; Jorge Hernández; Goyo Ramos; José Enrique Arteaga; Román Padrón; Majín Medina.

La fiesta de Chipude. Gomera.

Chipude, la Gomera.

¡Vamos pa` la fiesta!
En Gomera, Chipude es un lugar muy emblemático e importante, con mucha historia, y pueblo de personas con mucha honestidad y compromiso social.
Hoy, 14 de agosto, lo normal es que se estuviera celebrando un tronco de fiesta en Chipude.
Recuerdo un año, creo fue en 1981, que terminada la fiesta de amanecida, metido en un saco de dormir me quedé a dormir un rato encima del escenario, hasta que llegado el medio día una orquesta comenzó a tocar, colocada en una parte del escenario, mientras yo y algunas otras personas estábamos en la otra; y allí estuve escuchando la música un rato, mas bien «escarapela» que machacaba mi cabeza a aquellas horas del mediodia (discúlpeme la orquesta), hasta que mi cerebro me exigió levantarme e ir a por un café,… para tomar ánimos y,…continuar con la fiesta.
Espero, pasada la pandemia, pronto volvamos a encontrarnos un 14 de agosto por la noche en la Fiesta de la Candelaria en Chipude.

Migración.

A finales del pasado mes de junio, viajaba en un barco desde Gomera a Tenerife y cerca de Los Cristianos el buque redujo marcha y giró para posicionarse cerca de un barquito cayuco, a la deriva, en el que viajaban varias personas.

En aquél momento, mientras el gran y moderno Ferry paraba y desviaba su rumbo para cumplir con la ética humanitaria y las normas de auxilio en navegación, yo me alegraba mucho por ello y también percibí solidaridad en otras personas a mi alrededor, a su vez, me acorde del “Campante”, aquél gran barco que no auxilió a las personas que viajaban en el Telémaco.

Un nueve de agosto del año 1950, ante la necesidad de migrar para América, 171 personas vecinas de estas islas se pusieron en marcha viajando en el Telémaco en busca de oportunidades de vida, hacia nuevos horizontes y siguiendo al sol a través del Atlántico.

El gran poeta popular Manuel Navarro Rolo expresó aquél sentir y compartió su memoria en las “Décimas del Telémaco”:

Pasó un vago pensamiento
por hijos de la gomera
cuál la nube pasajera
que va por los elementos
tras continuos sufrimientos
peripecias y tristuras
para lanzarse a la anchura
de tan penoso camino
a luchar con el destino
de sedientas aventuras.
(…).

Año 1922. Situación de los montes en la Gomera.

«Esto de los montes en la Gomera, es ya un algo perfectamente serio.
Quizá fuera, este nuevo aspecto de nuestros montes, el único fruto de .nuestra intensa campaña, y ello es bastante. Acaso hemos logrado para alguien, aunque en grado ínfimo, un sentimiento permanente del deber que es lo que constituye en un más alto grado, la verdadera perfección de un carácter como el que requiere un cargo de cierta altura.
De este modo, la buena intención del Ingeniero Jefe que querella en mano ha pretendido amedrentarnos y la actitud amenazante del señor Cabrera, fin y no principio de nuestros montes, no es más que un verdadero triunfo de nuestra causa.
Ahora, que los funcionarios de montes han de saber muy bien, que sus hechos son conocidos aquí y allí; y que para llevar la opinión hacia un convencí miento un tanto pasajero, precísanse hechos una bien marcada limpidez, pues las maneras empleadas hasta hoy nada justifican de lo que debieran justificar.
Téngase mucho cuidado por que como alguien ha dicho, «las maneras de un hombre indican, en cierto, modo su carácter. Son, por decirlo así, la exposición exterior de su naturaleza interna. Demuestran sus gestos, sus sentimientos y su índole. Hay maneras convencionales que no prueban gran cosa; pero las maneras naturales, el producto de los dones que hay en nosotros y que han sido cultivados con esmero, poseen una gran justificación.
En la interpretación fiel de estas lineas, se halla toda la clave de una actitud.
Queda dicho lo que precede, y por decir muchas cosas, entre ella la que sigue:
En Arure, Señor Ingeniero Jefe del Distrito forestal, se hallan depositadas en una casa de don Manuel García, 350 sacos de carbón que según se nos dice han de embarcarse por Taguluche; lacrados, sellados y con el visto bueno del imprescindible Cabrera.
Creemos que esto es de todo punto insubsistente y nada más justo que S. S. procediera en consecuencia con la rectitud que ya conocemos en esta casa y que está patente en hechos no muy lejanos.
Este carbón según hemos podido saber, anda en juego con el Señor Alcalde de Vallehermoso que como ya hemos dicho en otra ocasión ¡es tan hombre! Ha sido llevado a Alojera con la intención de embarcarlo por allí, pero las circunstancias no fueron favorables y fué trasladado al lugar en que se halla.
Si no hay en este asunto una marcada intención en violar, la ley ¿a que este depósito de carbón?
El señor Alcalde de Vallehermoso con su bien ponderada actividad debe aclarar este asunto que de puro turbio parece que lleva fango.
Y el señor Cabrera, que ponga en lo sucesivo el visto, pero no el bueno, porque en estos tiempos que corremos viene el rojo a la cara muy sin novedad. Podríamos decirle algo también, señor Ingeniero Jefe, de sus subordinados que prestan sus imprescindibles servicios en nuestros montes; pero ello no tiene una importancia capital ¿No es lo mismo, que el principal de ellos comercie o no comercie con los montes de nuestra isla. ¿Importa algo acaso, que uno de los peones guardas de Agujo, tenga como ocupación constante el comercio de víveres.
No da igual que S. S. ordene y no se cumpla o que no ordene y se cumpla? Claro, como si se le diera importancia a estas cosillas es como si se le diera importancia a los montes de la Gomera.
¡Y no haber un Dios que venga y lo vea!
Podrían decirse otras cosas de menos importancia aún, como es la de que mediante la entrega de 5 pesetas se da autorización para destrozar el monte; pero como bien se ve, no merece esto ni mencionarse.
Nada, que se han empeñado en destruir lo mejor que tiene nuestra humilde peña, y nosotros nos empeñamos en emborronar cuartillas».


FUENTE: texto publicado en “La Voz de Junonia”, 16 de julio de 1922.

Gomera, S. XIX. Extracción fraudulenta de productos forestales.

Monte El Cedro. Hermigua.

El Parque Nacional de Garajonay, que comprende los Montes de Utilidad Pública de los municipios de La Gomera, no siempre fue un lugar de ensueño para caminantes excursionistas.

No hace mucho tiempo atrás, en este excepcional ámbito natural, se realizaban diversos tipos de aprovechamientos. Además de acoger los ciervos y cochinos de los señoritos dueños del condado y sus allegados, se practicaban otros usos y aprovechamientos del espacio y la vegetación, a veces siguiendo las normas y otras vulnerándolas.

En abril del año 1854, el Ayuntamiento de Vallehermoso saca a subasta un lote de maderas de hayas, acebiños y brezos encontradas en la Playa de Argaga (Vallehermoso).

Playa de Argaga, Valle Gran Rey.

A su vez, en agosto de 1889, el Ayuntamiento de Hermigua saca a subasta 62 sacos de carbón aprehendidos en la Caleta del azúcar (Hermigua).

Playa de la Caleta, Hermigua.

El «vapor Carmen» recibido a tiros en la Gomera.

A finales del año 1906, se extiende la incertidumbre y preocupación en Canarias por un supuesto brote de peste bubónica en Santa Cruz de Tenerife. Mientras la población muestra su preocupación y se propagan noticias sobre esta posible situación de epidemia, desde otros ámbitos que priorizaban intereses económicos defendían su inexistencia.
En este complejo contexto, el vapor Carmen, que realizaba rutas comerciales periódicas entre Santa Cruz y diversos “puertos” de La Gomera, en enero de 1907 fue recibido con rechazo (en algunos lugares con algunos tiros de revolver) en San Sebastián, Playa Santiago, Valle Gran Rey y Hermigua; mientras el cacique liberal Leoncio Bento le abrió las puertas en Agulo, para con ello priorizar el negocio de la exportación de frutos.
En Vallehermoso, el todopoderoso cacique conservador Domingo García, propietario del pescante viejo, había pretendido algo similar; sin embargo, el alcalde y otras personas del pueblo, portando revolver, hicieron levar anclas al Carmen y con ello prevenir y evitar la posibilidad de propagación de la peste bubónica en el Valle.
Veamos datos de la noticia publicada en el periódico “El Progreso” sobre este episodio:

En San Sebastián:
“Convencido el capitán del buque, de que no sería admitido, pues no era cosa fácil convencer á nuestros hermanos, los gomeros de San Sebastián, se retiró de aquel puerto, no sin antes enterarse, con toda certeza, que el correo interinsular no había tomado ni dejado correspondencia durante las tres semanas últimas”.

En Playa Santiago:
“(…), se repitió la misma escena que en aquel puerto, con la sola diferencia de que allí el pueblo, obraba en esa forma según por una comisión se dijo al capitán, obedeciendo órdenes terminantes de las autoridades de la villa de San Sebastián”.

En Valle Gran Rey:
“A las 7 de la mañana del día 1º llegó el Carmen á este puerto y al tocar la bocina para llamar al señor Consignatario, surgieron de aquellas riscosas playas más de doscientas personas armadas con carabinas, revólveres y palos, los que vociferaban como energúmenos que no se acercara la lancha del vapor al muelle de los Sres. La Roche y Crosa, hacia el que corría aquel abigarrado ejército. Al poco rato sonó un tiro de revólver y enseguida un sin número de cohetes voladores. ¡Parecía la fiesta del Cristo de la Laguna!”

En Vallehermoso:
Al llegar á este puerto, los atribulados pasajeros no encontraron en la playa á ningún vecino y antes de saltar, adoptaron el prudente, ¡y tan prudente! acuerdo de enviar al señor Alcalde D. Juan Ascanio y Trujillo, el oficio del Sr. Gobernador, con un mozo que se hallaba en aquella playa.

Mientras esperaban la contestación á dicho oficio, hablaron con el conocido y respetable comerciante de aquel Valle, D. Domingo García y González, quien les mostró su asombro ante las medidas adoptadas por el Alcalde de incomunicarse por completo con Tenerife, causando gran daño á los intereses de aquel Valle, cuya principal riqueza consiste en la exportación de frutos, pues como persona sensata, entiende, que aun existiendo en esta ciudad, la enfermedad que por dichas autoridades se supone, sólo debería prohibirse la importación de mercancías no desinfectadas, pero jamás la exportación.

Y cuando tan agradable plática sostenían con el amable Sr. García surge, de improviso, el alcalde, con su séquito correspondiente, enarbolando tanto él como sus acompañantes, en las respectivas diestras, un respetable revólver.

¡Para á bordo! Para á bordo fueron las frases que el atento alcalde dirigió á los tripulantes de la lancha, si no querían morir, atravesados por las balas de su revólver, frase que repitieron todos los acompañantes, enarbolando sus armas, de una manera tan simétrica, que hizo recordar al capitán y sobrecargo del Carmen, el célebre coro dé los puñales de Hugonotes, actuando de tenorino D. Ramón García Ascanio, con su revólver amartillado”.

En Hermigua:
En este pueblo tampoco atienden á razones. También quieren fiesta y lanzan sus cohetitos á saturar el ambiente. (…). En esto, el conocido propietario don Leoncio Bento les suplicó que fuesen al pueblo de Agulo, donde recibiría la correspondencia particular y oficial, y podían tomar y dejar la carga que quisiesen”.

En Agulo:
“En la playa de este pueblo esperaban á los viajeros de esta aventura, D. Leoncio y D. Ramón Bento, el médico, D. Domingo Casanova y el Juez municipal don Rosendo Carrillo, los cuales no solo cumplieron la promesa hecha por el Sr. Bento en Hermigua, sino que les atendieron con galantería, protestando de la conducta de sus paisanos y ofreciéndoles, que en aquel puerto podían siempre hacer operaciones, cualquiera que fuera la actitud en que se colocaran los demás”.

Imagen: Vallehermoso. Pescante de Los García o pescante viejo. Archivo General Insular de la Gomera.

Mi tío Manuel Raya Ramos ordeñando una cabra.

En el “Lomo de La Raya”, Vallehermoso, Gomera; también participan de aquél momento, mi primo Lolo Raya Amaya y el cura Pablo Fermín Batista Quintero.
“don Pablo, usted habla de él pero no conoce a Dios; si usted quiere conocerlo tiene que ir a verlo y vivirlo en la naturaleza, porque allí es dónde está, en la montaña, entre las plantas y los animales” (Manuel Raya).

Guadá. Valle Gran Rey, la Gomera.

Junto al Risco de Guadá, manantial de agua y con ello de vida, posiblemente se celebraban rituales aborígenes relevantes practicados por “maguadas” en los que participaba la princesa Echinea (origen del apellido Chinea).
“Hasta 1854 el barranco conocido como Valle Gran Rey, cuyo tramo alto se llama Guadá, pertenecía a la jurisdicción de Chipude. Al suprimirse ese Ayuntamiento la mitad oriental de Guadá pasará a formar parte del término municipal de Vallehermoso, mientras que la mitad occidental será de Arure.
Más tarde, en 1928 la mitad oriental de dicho barranco se segrega de Vallehermoso y pasa a formar parte de la jurisdicción de Arure. Finalmente, en 1941 el Ayuntamiento de Arure cambia de nombre y pasa a llamarse Ayuntamiento de Valle Gran Rey.
Esto quiere decir que, según sean las fuentes escritas consultadas, podremos encontrar Guadá y sus variantes en Chipude, Vallehermoso, Arure o en Valle Gran Rey” (José Perera, en “La Toponimia de La Gomera”, volumen 9, página 13).

La leyenda de «La Mosca», una realidad histórica.

¿Dónde están actualmente los cañones de “La Mosca”?

Las primeras referencias que escuché sobre el barco “La Mosca” y sus cañones las recibí en forma de leyenda de mis antepasados, familiares y vecinos, cuando hablaban y en la imaginación me transportaban a cómo era “La Playa” de Vallehermoso “en los tiempos de antes”, y época en que funcionaban los pescantes y los barcos llegaban para embarcar o desembarcar personas y mercancías.

En realidad, “La Mouche”, popularmente conocido como “La Mosca”, fue un famoso barco corsario francés que actuó en Canarias y aguas cercanas y entre 1798 y 1801 capturó 22 barcos, hasta que fue hundido el día 6 de marzo de 1801 en La Playa de Vallehermoso, cuando se refugió en esta bahía huyendo de barcos ingleses que le perseguían desde Santa Cruz de La Palma.

En el año 1969, del fondo marino se extrajeron dos de sus cañones, y pasados unos días, desaparecieron del pueblo, sin que hasta tiempo reciente se supiera dónde estaban.

Con los datos de diversos trabajos de investigación, incluido el de quien esto escribe, que se pueden consultar en los enlaces abajo compartidos, se conoce que en el año 2013 los cañones habitualmente estaban en el Palacio del Marqués de Santa Cruz, colocados a ambos lados de la puerta del Archivo Museo Álvaro de Bazán, en Ciudad Real, y que uno de ellos, sin que se hiciera referencia a su origen, fue utilizado en la exposición dedicada al marino Blas de Lezo, defensor de Cartagena de Indias frente a los ingleses en el año 1741.

Por lo tanto, con las investigaciones correspondientes, la leyenda se ha convertido en realidades históricas, y los cañones son sus objetos simbólicos, y dada la importancia que tienen los objetos arqueológicos para la cultura e historia de los pueblos, cuestiono:

¿No sería conveniente que alguien planteara y solicitara que los cañones regresen algún día para ser expuestos definitivamente en algún lugar de La Playa de Vallehermoso?

Al menos, ¿no sería conveniente que alguien considere la importancia del barco de referencia y sus cañones, y al menos se coloque algún panel informativo que recuerde el barco más famoso de Vallehermoso?

Además, por su historia, en su contexto, uno de los barcos más famosos de Canarias;…y especialmente, muy “apreciado” por los ingleses, que lo querían apresar o hundir más pronto que tarde.

FUENTES

Andrés Raya Ramos:

http://www.eldiario.es/…/Playa-Vallehermoso-canones

http://www.eldiario.es/…/Playa-Vallehermoso-extraccion

Ángel Ignacio Eff-Darwich Peña:

https://docplayer.es/55016670-En-el-dia-del-31-de-octubre…

IMÁGENES:

https://www.abc.es/…/abci-monumento-blas-lezo…

Año 1934. Club Deportivo Unión Hermigua.

En el periódico deportivo “AS” de fecha 5 de marzo de 1934, el texto de encabezado en la página 23 consta “Centenares de equipos juegan cada domingo”, y entre las diversas imágenes de equipos se publica una con pie de foto “Club Deportivo Unión Hermigua. Gomera”.

Posiblemente, esta sea la foto más antigua de un equipo de fútbol de La Gomera.

El fútbol moderno lo inventaron los ingleses, y llegó a Canarias bajo la influencia de las personas que venían con las empresas inglesas que se establecieron en las islas a finales del S. XIX y principios del XX.

En Hermigua operó la empresa británica Fyffes, relacionada con terratenientes locales que constituyeron la Sociedad Anónima La Unión para construir el pescante en el lugar denominado El Peñón.

A la vista de estos datos, surge una cuestión modo hipótesis: ¿influyeron estas circunstancias como precedente para que se formara el Club Deportivo Unión Hermigua y sus miembros practicaran esta modalidad deportiva?

Quizás; esta es la respuesta por lo pronto.

Agradezco al investigador Antonio Javier Fernández Delgado que, conocedor de mi interés por la historia del deporte en La Gomera, en su momento me trasladó esta referencia.