El baile de las brujas.

Baile de las brujas. Vallehermoso, 1975.

En las Fiestas Lustrales de Vallehermoso del año 1980 (Gomera), se celebró un acto cultural en el que se exhibió sobre el escenario el “baile de las brujas”, una danza en la que el popular folclorista Pedro Suárez hacía de diablo junto a jóvenes mujeres integrantes del grupo folklórico del “Plantel de Extensión Agraria” que representaban a las brujas, mientras otro joven del grupo tocaba la bandurria.

En relación con estas actividades sobre “Los bailes de brujas en Canarias”, en la Revista de Historia de Canarias, nº 175, editada por la Facultad de Filosofía y Letras de la ULL, el investigador y escritor Domingo García Barbuzano publicó el siguiente texto:

«La isla de La Gomera ha jugado un papel muy importante en la brujería, no sólo por sus ancestrales costumbres y tradiciones brujeriles, sino porque los rituales del mundo supersticioso han sobrevivido hasta hoy, como es el caso del hallazgo en Laguna Grande de cruces rotas y perenquenes acribillados con alfileres, indicios que evidencian una reciente celebración de ceremonias nocturnas, en las que la presencia del baile no deja lugar a dudas por ser un medio de invocación al ser maléfico supremo.

Es importante destacar que La Gomera es la isla que se nos presenta con frecuencia en las coplas brujeriles como lugar de residencia de brujas:

De Canarias somos,
de La Gomera venimos;
no hace un cuarto de hora
que de allá salimos.

Es significativo la existencia en el folklore gomero de bailes que podrían entrar dentro del tipo de los de brujería, ya que en el baile del tambor los bailarines forman enfrentados en dos filas, donde el baile es un simple pretexto para la aproximación entre ambos sexos.

Por ello, el baile del tambor podemos clasificarlo como una danza de requerimiento y rechazo, característica de los bailes de brujería que, desde el siglo XVII, abundan en los procesos inquisitoriales.

Es importante el hecho de que el baile del tambor ha sido la base sobre la que se creó el denominado baile de las brujas, que un grupo de Vallehermoso presentó en las fiestas de 1980, en el que el tajaraste es el ritmo predominante». 

Juzgado de Chipude.

La Fortaleza, Chipude. Gomera.

Además de referente significativo por su legado cultural, Chipude tiene mucha importancia por su historia socioeconómica y también en ámbitos de la estructura organizativa administrativa de La Gomera. En este sentido, destacar el dato de población de 3653 habitantes en la demarcación de su juzgado municipal en el año 1916.

En la perspectiva de recuperar antecedentes y recordar vestigios de su memoria, el siguiente texto publicado el 15 de marzo de 1916 en el Boletín Oficial de Canarias, es otro ejemplo de la importancia de este pueblo:

JUZGADO MUNICIPAL

Don Nicolás Barroso y León, Juez Municipal de Chipude y su término.

Hago saber: Que en este Juzgado se encuentran vacantes las plazas de Secretario y Suplente del mismo, y se han de proveer con arreglo a lo dispuesto en la Ley Orgánica del Poder Judicial y Reglamento de 10 de Abril de 1871, dentro del plazo de quince días, a contar desde la publicación del presente Edicto en el Boletín Oficial de la Provincia.

Los aspirantes deberán remitir con la solicitud

1º Certificado o acta de nacimiento.

2° Certificado de buena conducta expedido por el señor Alcalde del punto de su domicilio.

3º Certificado de examen y aprobación a que el Reglamento se refiere, u otros documentos que acrediten su aptitud y servicios o le den preferencia para el cargo.

Este Juzgado Municipal consta de tres mil seiscientos cincuenta y tres habitantes, y el Secretario percibe próximamente al año cuatrocientas pesetas pesetas (sic.).

Lo que se anuncia para conocimiento de los interesados que deseen solicitar dichas plazas.

Chipude, 22 Febrero 1916.

—El Juez Municipal, Nicolás Barroso.

— El Secretario interino, Antonio Quintana.

Agana.

Vallehermoso (Agana). Gomera.

Acerca de la denominación “Agana” (Vallehermoso, Gomera), señala José Perera en su investigación “La toponimia de La Gomera” (2005) que “todas las referencias sobre el nombre de este bando parecen partir de un grupo de fuentes de los siglos ¿XV?, XVI y XVII, que a su vez, deben de haber bebido de un texto común. En principio son dignas de considerar como las más fidedignas las formas Agana de Escudero y Abreu Galindo, así como el modelo Agona de Torriani”.

En cuanto a los datos de esta cita, reseñar que Escudero ofrece su relato hacia ¿1486?, el ingeniero Torriani a finales del S. XVI, y Abreu Galindo en las primeras décadas del S. XVII (1602-1632).

Por otra parte, Carmen Díaz y Francisco J. Castillo en el texto de su artículo “La lengua de los aborígenes de la Gomera en los materiales de Abreu Galindo” (Revista de Filología de la ULL, nº 13, 1994), contemplan sobre “Agana” que “según varias fuentes históricas canarias, así se denominaba uno de los cuatro cantones o señoríos en que se encontraba dividida La Gomera a mediados del siglo XV”.

A este respecto, Álvarez Delgado (El Episodio de Iballa, 1959) presenta los límites geográficos de los cuatro bandos gomeros y, para el caso de “Agana” su territorio lo hace coincidir con el espacio del actual municipio de Vallehermoso, salvo toda la parte sur de la zona de Chipude hacia el mar que junto a la vega de Arure pertenecerían al cantón de Orone. Ahora bien, sobre esta propuesta, no se ha encontrado prueba documental que ratifique con suficiente rigor las delimitaciones de los cuatro cantones.

Asimismo, Álvarez Delgado apunta la posibilidad que “El Cano”, el Roque de Vallehermoso, sea una hispanización por homofonía (se pronuncia de forma similar aun escribiéndose diferente) del “Agana”, “Acana” o “Agano” indígenas.

Siguiendo este enfoque, también Serra Rafols (Revista de Historia nº 68, 1944) considera que el elemento “agán” o “agana” significan roque, tajo o cerro.

Por otra parte, D. Wölfel (Monumenta Linguae Canariae, 1965) destaca la cercanía entre la voz geográfica gomera “Agana”, el elemento toponímico “Taganana” (con prefijo Ta-, y final en plural) en Tenerife, y el elemento “Gitagana” en Gran Canaria, y encuentra su paralelo en el bereber y el hausa: “aggun” roca, “taggunt” piedra, “aguni” depresión del terreno, meseta de una montaña, “tagunit” barranco. 

El periodista «Jacinto Terry» en Hermigua.

Hermigua. Gomera.

Hace 113 años, el diario “El Progreso” (Santa Cruz de Tenerife) publicó un artículo sobre Hermigua con texto firmado por “Jacinto Terry”, seudónimo utilizado por el periodista Joaquín Fernández Pajares.
Este periodista viajó a la Gomera para visitar el pescante “El Porvenir” (popularmente llamado el pescante nuevo) dado que realizaba labores de representación en cuestiones burocráticas, mientras, a su vez plasmaba en artículos sus descripciones, percepciones e ideas sobre las situaciones observadas en su estancia y recorridos por la isla.

Como se observa en el texto abajo expuesto, de un viaje realizado a Hermigua, el autor indica su perspectiva de relacionar la conquista, colonización y feudalismo ejecutado en Gomera con la ideología y praxis del caciquismo local de aquellos tiempos de la primera década del siglo XX; como a su vez denunciaron posteriormente otras personas activistas sociales y políticos y, más recientemente, también han seguido esta línea de pensamiento otros autores que han tomado el enfoque “semi-feudal” para analizar las situaciones y relaciones entre el sistema tradicional feudal del señorío y las relaciones de producción del modelo capitalista en Gomera.

A continuación, veamos el texto escrito por el citado periodista:


EN LA GOMERA. HERMIGUA.
Los pies, que antes han estado bailoteando á los traidores impulsos de líquidas montañas, asemejándolas el miedo á estas altísimas cumbres, se han posado torpemente en las áridas rocas del desembarcadero. Y tras una escalada peligrosa y difícil y tras una ojeada á las obras del pescante de Hermigua, próximas á terminar, descanso beatíficamente ante una taza de riquísimo café cosechado en la isla de Cuba. A poco me levanto, imitando á mis compañeros, con la sana intención de llegar al fin de este viaje y dormir tranquilamente una siesta y en pos del humo de unos descomunales cigarros damos principio á la recorrida de este valle, que presentando sorpresa tras sorpresa, más parece el paraíso prometido á los creyentes que un girón de las posesiones españolas.

Caballero en un trotador borriquillo, demostrando ser gran conocedor de estas veredas, sigo un camino á lo largo del valle mientras los ojos se gozan en la contemplación de este fecundo hueco de la tierra y el pensamiento va de las más poéticas regiones á las patas del jumento, temeroso que un mal paso de este me haga caer ridiculamente sobre las hojas de las plataneras.

¿A donde vamos? Al valle de arriba; ahorita llegamos; cuestión de nada. Oigo la charla impaciente de los excursionistas y procuro olvidarla; hago lo posible por creerme solo ante tanta grandeza y majestad; tengo celos de que otros ojos se recreen en tanta belleza; envidio á estos hombres que habitan esta hendidura de la isla, la extensísima vega que corre á nuestra izquierda, guardada amorosamente por enormes montañas que en conjunto parece una monumental concha cobijando entre su seno una esmeralda.

Por la derecha voy dejando algunas casas rústicas, admirables por su limpieza, y junto á la iglesia, sólo por breves momentos, permito descansar al borriquillo y emprendo de nuevo la caminada dejándola á un lado indiferentemente… Esto no me extraña porque para mi las iglesias sólo sirven para eso: para dejarlas á un lado y que no estorben nuestro paso…

Solo, completamente solo; los que me acompañan no existen para mí, la vista del cementerio me hace olvidar por completo que hay más seres á mi lado. Y en esta hermosa soledad, encontrada únicamente por los que saben repeler las sensaciones exteriores, sintiendo como único ruido el susurreo del viento entre las hojas, como si se besasen en el preludio de caricias mas íntimas para seguir procreando eternamente, las ideas buscan consolador abrigo en el tronco añoso de los recuerdos, como las mariposas agitadas al soplo de ráfagas invernizas. Y pasan por mi mente los hombres de hierro, los conquistadores indomables que con la esperanza del botin no dudaban ensangrentar la tierra con la sangre de los indígenas para engarzar en la corona de Castilla una nueva perla que la hiciese más esplendorosa; pasan los virreyes, con su séquito de cortesanos, orgullosos y soberbios dentro de sus áureas vestiduras, ambiciosos prevalidos en la inmunidad de su alto cargo, como dorados buitres desprovistos de todo síntoma humanitario; pasan los corregidores, severos en sus vestimentas negras, codiciosos y despóticos, imponiendo silencio á los pueblos para que hablar no puedan de sus vesanías; y al final de esta visión retrospectiva, el moderno cacique, resucitador del feudalismo, queriendo hacer suyos los frutos de la tierra y sumar á su caudal la voluntad de los hombres…

Un mal paso del borrico me obliga á cambiar de ideas y sigo extasiándome ante esta extensa línea de verdura, limitada á un lado y otro por elevadísimas sierras, pareciéndome á veces que la tierra se ha rasgado mostrando dolorida el verdor de sus entrañas é imaginando otras que una mujer se ha dormido en el mar y entre sus brazos ha buscado refugio una serpiente.

Por fin hemos llegado al lugar donde una cama aguarda nuestro cansado cuerpo. Antes del deseado reposo siéntome á la puerta de una venta contigua á nuestra habitación y admiro una vez el bellísimo paisaje, agradecido á aquel capitán de un buque español que hace treinta meses me dejó en estas islas….

A mis pies el interminable valle, con las inmensas hojas de las plataneras cubriendo por completo el suelo de que brotan; al frente pequeños agrupamientos de casas envueltas entre árboles frutales; y á la derecha, proyectando una sombra violácea, sobre la parte de vega que en su nacimiento corre, similando un abismo alfombrada con hábitos episcopales, se levantan gallardamente dos monolitos inaccesibles, los Roques, como una mitra gigantesca que hubiese hundido con su peso cien generaciones de obispos….

El descanso se impone: á descansar. A ver si es posible conciliar el sueño aferrado á esta sorprendente visión. A ver si es posible soñar que todo el mundo es un valle como el de Hermigua; que la explotación del hombre por el hombre es una ilusión concebida en el cerebro de un desequilibrado; que las guerras sostenidas por quita á ese y pon á este son utopías de una imaginación enferma; que todos los hombres son hermanos y sin envidias ni odios contemplan la prodiguez de la Naturaleza…. A ver si es posible soñar que Maura no ha gobernado nunca, que Azorín no he escrito nada, que San Pedro no edificó la iglesia. Y si no es posible soñar, á descansar por ahora y mañana á laborar porque todas estas cosas sean recuerdos pasados á la historia.
Jacinto Terry.
“El Progreso”, 5 de septiembre de 1908.

Equipo de fútbol «Canarias». Vallehermoso.

En el verano de 1960, futbolistas de Vallehermoso organizaron e hicieron dos equipos para jugar un torneo entre ellos; a uno llamaron el “Canarias” y al otro el “Juventud”.

Los acontecimientos deportivos vividos en aquellos partidos de fútbol celebrados en el campo «El Tarajal» de La Playa, Vallehermoso, produjeron muchas emociones y sentimientos, avivaron los recuerdos y memorias de muchas personas, a la vez que tuvo trascendencia en las percepciones y el imaginario social y político, como he expuesto en un capítulo del libro «Memorias de Vallehermoso» (2021).

Me hubiera gustado compartir aquí también una foto del “Juventud”, sin embargo, no he logrado disponer de esa foto.

Agradezco a Alejo Ramos por cederme esta foto del “Canarias”, que ya en su momento utilicé en el año 2010 para una charla en las Fiestas Lustrales de Vallehermoso; en ella observamos la presencia de entrañables personas e integrantes del equipo de fútbol de referencia.

En primera fila: Tito Coello, Victoriano Palmero “Bitucho”, Jorge Fernández, Olivier Méndez “Olito”, y Alejo Ramos.

De pie: Domingo Santos “Mingo Siona” (portero), Francisco Darias “Cisco”, Tito Vera, Pedrito “el hijo del telegrafista” y Antonio Darias “Zamora”;

Paradojas de la pesca en la Gomera.

Carmelo García Cabrera fue un relevante biólogo marino y científico que fundó y dirigió el Laboratorio Oceanográfico de Canarias, e impulsó investigaciones y estudios sobre la pesca y los recursos marinos del banco canario-sahariano.

El siguiente texto, extraído del contenido de un estudio dirigido por el mencionado científico, ofrece algunos datos que pueden complementar y facilitar el cultivo de la memoria y ayudar a producir nuevos conocimientos:

“Las 20.000 toneladas que designamos a la Gomera parecen fabulosas pero hemos de tener en cuenta que una sola factoría, y no la de mayor producción adquirió 9.000 toneladas de túnidos, sardinas, chicharros y caballas. En realidad, y esta es la gran paradoja de La Gomera, la Isla es deficitaria en pesca y el gomero es el insular que tiene la dieta más baja de pescado. Las dos factorías consumen la totalidad del pescado y para la población queda poco. Esto es lógico por la industrialización pero ilógico por la realidad social del hecho.
La Gomera es sin duda alguna la isla más rica en pesca del Archipiélago y donde la producción y consumo de la población es más baja.
(…)
Cada hombre salió al mar unos 300 días y la producción por hombre al año fué de 41 toneladas. Cada día trabajó cada hombre unas seis horas en el mar y el rendimiento por hora de trabajo fué de 23 kilogramos. Cada hora produjo el pescador gomero 161 pesetas ya que el kilo de bonito o atún solo se le pagó a 7 pesetas el kilo. Cada pescador produjo al año unas 287.000 pesetas. ¿Qué ocultos factores de tipo social hacen que hombres que tanto producen vivan tan pobremente?
Podemos pues afirmar llenos de optimismo, y solo en cuanto a productividad, que el pescador gomero está a la cabeza de los productores españoles. ¿Qué sería de la isla si estos hombres contasen con medios adecuados y beneficios honestos?”

FUENTE:
Del texto: “La pesca en Canarias y banco sahariano”, Carmelo García Cabrera. Edición: Consejo Económico Sindical Interprovincial de Canarias, 1970.

De la imagen: Archivo General Insular de La Gomera.

El ejercicio físico en el pueblo aborigen gomero.

El ejercicio físico es juego, y aunque antropológicamente este es su más básico precedente, también presenta su dimensión sacra o religiosa y su dimensión utilitaria de preparación para la guerra.

Por ejemplo, en el caso de la Grecia antigua, se celebraron juegos atléticos en diversos lugares (Juegos Nemeos, Juegos Píticos de Delfos y Juegos Ítsmicos de Corinto), siendo los más famosos y duraderos los Juegos Olímpicos de la localidad de Olimpia, que acontecieron durante más de doce siglos, del año 884 a. C. al 394 de nuestra era (Gillet, 1971).

En la historia del deporte hay referencias de pueblos antiguos que practicaban ejercicio físico para preparar a su población para la guerra, generalmente a los hombres más jóvenes. Este es el caso de Gomera, dónde la población aborigen instruía a sus jóvenes entrenándolos con ejercicios físicos para adiestrarlos en cualidades y tareas de combate.
Así lo recoge el fraile Juan Abreu Galindo, en su Historia de la Conquista de las Siete Islas de Gran Canaria, obra fechada en el año 1632:

“Eran los gomeros gente de mediana estatura, animosos, ligeros y diestros en ofender y defenderse; grandes tiradores de piedras y dardos. Acostumbraban los naturales de esta isla para hacer diestros y ligeros sus hijos ponerse los padres a una parte, y con unas pelotas de barro le tiraban porque se guardasen; y como iban creciendo, les tiraban piedras, varas botas, y después con puntas; y así los hacían diestros en guardarse, burlando el cuerpo, y eránlo en tanto que en e1aire tomaban las piedras y dardos y las flechas que les tiraban con las manos; peleaban con varas tostadas, y andaban en carnes, con solos pañetes de cuero pintados. Cuando andaban de guerra traían atadas unas vendas por la frente, de junco majado tejido, teñidas de colorado y azul, el cual color daban con un árbol que llaman tajinaste, cuyas raíces son coloradas; y con la yerba que se dice pastel, con que dan color azul a los paños” (Abreu Galindo, 1940: 49).

En la imagen, mi hermano Pepito Raya (a la izquierda) juega al palo con Ito Sinibaldo, durante las actividades festivas y culturales del «Tagoror», celebradas el 23 de junio del año 1969 en Vallehermoso, Gomera.

El «vapor Congo» en viaje a la Gomera.

En tiempo de “entretenimiento”, ocio y hobby, ocupado en bucear por los mares del conocimiento en Canarias, he recuperado y comparto en este espacio un texto que es transcripción de un artículo del diario “El Tiempo” (Santa Cruz de Tenerife), publicado en su número 440 de fecha 10 de octubre de 1904, y con autoría de firma A.P.J.

Como se observa en el contenido del texto, en esa época de principios del S. XX, salvo en los puertos de Las Palmas de Gran Canaria y Santa Cruz de Tenerife dónde existían muelles, los barcos fondeaban en las bahías (puertos), y pasajeros y mercancías se transportaban en lanchas hasta y desde el correspondiente desembarcadero situado en algún lugar de la costa.

En el caso de Vallehermoso, también se operaba con estas prácticas de fondeo y uso de lanchas, aunque, según esta referencia, y otras, es muy posible que en 1904 ya existiera el primer artilugio del “Pescante de los García”, el primero construido en La Gomera, o “Pescante Viejo” como ha sido popularmente conocido por los vecinos de aquél valle hermoso.

TEXTO DEL ARTÍCULO:

Galantemente invitado nuestro periódico por Mr. F. S. S. Bellamy, Jefe de la respetable casa Elder, Dempster y Cª, para el primer viaje del vapor Congo por los puertos del Sur de esta isla y algunos de la Gomera, recibí encargo del Director de El Tiempo para emprender el citado viaje, comisión que me fué en extremo agradable, por cuanto además de contar anticipadamente con las comodidades que había de tener á bordo, dadas las condiciones del vapor, iba á recorrer puertos por mi no vistos y localidades que siempre había tenido deseos de conocer.

El timbre del reloj despertador me avisó que eran las 5 de la mañana. A las 5 y media me hallaba en el muelle y minutos antes de las 6 presenciaba desde la toldilla alta del vapor Congo, todas las operaciones preliminares para la salida del puerto de aquel hermoso buque.

Mr. Bellamy, puntual, como todos los hijos de Albión, se impacientaba por la tardanza de algunos invitados. No hay que decir que varios de estos, siendo españoles, se temaron la tradicional media hora á que se tiene en España derecho por una ley que todos hemos sancionado aunque no la ha publicado la Gaceta.

Funcionó la maquinilla de levar, la sirena dio tres pitazos y empezamos á navegar con rumbo al Sur en mar bonancible y disfrutando la agradable temperatura de nuestro privilegiado clima.

Como invitados iban en el Congo el propietario de S. Miguel D. Tomás Bello y un hijo, D. Nicolas Redecilla, D. José Siliuto, D. Guillermo Diaz, Agente del vapor en Abona, y un hijo, D, Diego Crosa y Costa, el agente en el puerto de Guia y un servidor de los lectores.

Treinta y ocho eran los pasajeros de 3ª clase que aprovechaban el magnifico vapor y el convenientisimo billete gratis que la casa Elder había puesto en sus manos.

En cosa de una hora pasábamos á la altura de Candelaria y á la hora y media de nuestra salida de esta Capital, fondeábamos en Abona. Alli se quedaron varios pasajeros, embarcaron otros, entre ellos nuestro estimado amigo y rico propietario del Sur, D. Antonio García Izquierdo, que había de ser nuestro compañero de viaje hasta Los Abrigos. Abona es un bonito puerto, susceptible de mejorarlo mucho construyéndole un pequeño muelle que, según me dicen personas que tengo por competentes, habría de resultar muy económico: unas cuantas miles de pesetas. Si el Gobierno, como es de esperar, atiende la petición acordada en estos días por la Excma. Diputación provincial, es seguro que el desembarcadero de Abona será de los que primero se ejecuten, porque tiene en su favor un importantísimo factor: la economía.

Levose nuevamente anclas y para el Médano. Mi amigo García Izquierdo me enseña la carretera, recientemente construida entre el puerto y el pueblo de Arico. Extráñame no ver carruaje alguno y el amigo citado me dice que aún no esta la carretera en poder del Estado, á pesar de que se halla terminada desde hace meses, y que solo se permite el paso á pié y á caballo.

Nueva extrañeza y el propósito, que ahora realizo, de formular esta pregunta á mi distinguido amigo D. Prudencio Guadalfajara:

¿Qué causas dificultan la entrega de la carretera de Abona?

Una hora escasa de marcha y fondeamos en el Médano. Nuevo trasiego de pasajeros, entre los que se cuentan D. Marcos Sánchez y su esposa, D.ª Rosa Pomar y su linda hija Consuelo, el Juez municipal de Granadilla y otras varias personas. El número de invitados auméntase con mi antiguo amigo José Frías Pomar, que ha de acompañarnos á la Gomera. Este me informa de que allí también hay carretera pendiente de entrega al Estado. Tomo de ello nota hoy, y como consecuencia hago esta pregunta:

¿Qué causas dificultan la entrega de la carretera del Médano?

D. Tomás Bello, el Decano de la expedición, según Crosita, nos dice adiós en Los Abrigos y alli también se queda Garcia Izquierdo, si bien nos ofrece, al despedirse, que el dia 8, al retorno del vapor, nos acompañará otro rato para volverse á Abona. Quédanse igualmente varios pasajeros de 3.ª y cúbrense estas bajas con nuevos y agradecidos touristas.

Los Cristianos, Adeje y San Juan de Guia, tres buenos puertos que, como los que llevamos ya recorridos, piden que se les haga justicia en forma de modestos muelles que eviten los peligros y molestias actuales para embarque y desembarque. Háganse esos muelles en Los Abrigos, Los Cristianos, Adeje y San Juan, constrúyanse carreteras desde San Miguel, Arona, Adeje y Guia y se prestará un gran beneficio á esa parte del Sur de Tenerife.

Ya bien entrada la noche deja(ja)mos las costas de Tenerife. Desde el fondeadero de Guia percibíanse los destellos del faro que señala el puerto de San Sebastián en la Gomera, á donde llegamos á las 10 de la noche. Allí quedó nuestro agradable compañero de viaje, el Sr. de Ascanio, quien, como hombre práctico y conocedor de toda la costa Sur de Tenerife y de la Gomera, nos tenia el corriente de los nombres de las localidades que desde á bordo se divisaban, las condiciones de los puertos que visitábamos, los sucesos históricos culminantes é infinidad de curiosidades que á no ser por la afable conversación del Sr. De Ascanio, hubieran pasado inadvertidos.

Dejamos la capital de la Gomera á las 6 y media de la mañana del 7 y casi á un tiro de piedra de la costa navegamos con rumbo á Vallehermoso, contemplando los magníficos panoramas de Hermigua y Agulo, comprobándose cuanto antes nos habia contado el Sr. Ascanio. Al saludo que el Gongo hiciese con la sirena á su llegada á Vallehermoso, contestó la bandera española que flotaba en el edificio-almacén de empaque de frutos que situado en elevada roca, poseen alli los Sres. García.

Aunque desembarcamos no pudimos ver dicho «Hermoso valle» por no disponer del tiempo necesario para ello: el vapor nos llamaba con muchos pitazos cortos y más que de prisa nos reembarcamos trayéndonos al mayor cosechero de tomates y plátanos de la Gomera, al Sr. D. Domingo Garcia González. Cuando llegamos al costado del buque, nos explicó Mr. Bellamy, desde la toldilla, el por qué nos habia llamado con urgencia: eran las 10 y el almuerzo nos esperaba.

Observo que llevo ya escritas muchas cuartillas y que aún no he dicho nada del buque que nos conduce, del magnifico trato que se nos dá á bordo, de las comodidades de que disfrutamos los pasajeros y de las ventajas del servicio que inaugura el vapor Congo, puntos, todos ellos á cual más importante, pues sí las facilidades que al tráfico de pasajeros y carga reporta el vapor, son de utilidad pública, valga la frase, las confortables colaciones con que Mr. Bellamy nos ha atendido durante tres días, son también de utilidad privada, y el callarlas sería, cuando menos, muestra de ingratitud, fea condición que no poseía ninguno de los invitados á tan agradabilísima excursión. Hablo en cuanto á esta protesta, con plenos poderes de mis compañeros de viaje.

Fáltame, pues, mucho que decir; pero como todo lo que yo escriba no me lo han de publicar en un solo número, porque ya oigo que sobra material, interrumpo mi narración en el momento en que el Congo leva anclas en Vallehermoso con rumbo á Tenerife y se encuentra la cámara del buque convertida en espléndido comedor en donde se almuerza con voraz apetito.

¡Qué mejor oportunidad!

A. P. J.

Poesía Bohemia Pulido Salazar. Vallehermoso.

Vallehermoso. Gomera.

El siguiente poema fue escrito en Vallehermoso por esta poetisa con fecha 18 de mayo de 1922 y publicado el 1 de julio de 1922 en “La Voz de Junonia”.


FUE UNA TARDE.
En una tarde del Abril llorido
Quise versar y me faltaba un tema
Para dar curso a las ideas locas,
De que mi mente se encontraba llena.

Llamé a las Musas con ferviente anhelo,
Les ruego a todas que en mi ayuda vengan,
Pero las Musas a mis ruegos sordas
Me dejan sola en la fatal contienda.

Desesperada y renegando entonces
De las deidades que el Parnaso pueblan,
Solté la pluma con desdén rabioso
Cuando una voz a mis oídos llega.

Era un poeta que cantó a mi lado,
Era una lira que a torrentes suelta
Las bellas notas, conque al alto cielo
Un pajarillo su canción eleva.

Era un canario que en las verdes hojas
Ocultamente mi ademán contempla,
Y dándome un ejemplo de su númen
Me dió también una lección amena.

Y al escuchar su cántico divino
Que modulaba en celestial cadencia,
Vi que decía su lenguaje extraño:
¡No evoques las deidades de la tierra!

¡Has como yo, mujer! Así me dijo
El pajarillo, en su canción serena:
¡Has como yo, mujer! ¡Pídele al cielo
Cuando tú quieras que en tu ayuda venga!

¡Pídele inspiración! Pídele númen
Para alabar su sabia Omnipotencia
Y verás como a ti viene a raudales,
La santa inspiración que tanto anhelas!

Así dijo el poeta pajarillo
Y remontó su vuelo hacia la inmensa
Región del eter, y quédeme entonces,
Como aquél que de un sueño despierta.

Aquella tarde del Abril florido
En mi memoria para siempre queda,
Aquella tarde que del cielo vino
Un mensajero, y me prestó su idea.

¡Idea santa, magistral, sublime!
Que iluminando con su antorcha bella
Mi oscura mente, me mostró otro mundo
Con el que mi alma con delirio sueña.

¡Loor a ti poeta pajarillo
Mensajero de Dios y de su idea!
¡Eleva un canto y en mi nombre dile,
Que no me olvide su vondad inmensa!
¡Que no me deje en este mundo triste
Donde tan sólo se me ofrecen penas!
¡Que no desoiga cuando yo demande
Mis pobres ayes y mis pobres quejas!
¡Que no se olvide de llevar mi alma
A la mansión en que mi mente espera
Hallar la calma, de que aquí no goza
Porque es su Patria la Región eterna!

C. F. Leones. San Sebastián de la Gomera.

C.F. Leones.

En días festivos de verano, el C. F. Leones de San Sebastián era invitado a jugar partidos de fútbol en el campo «El Tarajal» de La Playa de Vallehermoso.
Por otra parte, recuerdo aquél partido que el Leones jugó en el campo del volcán de Arafo, a mediados de la década de los setenta, que ganó y le permitió subir a Primera Regional, en aquél entonces máxima categoría del fútbol de competición federada en las islas.
Recuerdo la tensión de las muchas personas de Gomera que vivíamos en Tenerife y fuimos a apoyar al Leones. Durante el primer tiempo hubo mucha incertidumbre, cuando el equipo de Arafo se adelantó en el marcador, hasta que el Leones remontó en el segundo tiempo para ganar el partido y con ello convertir aquél lugar en una fiesta gomera.
La siguiente temporada deportiva en Primera Regional, allí dónde el Leones iba a jugar, el campo se llenaba de personas de la Gomera, y el club local subía los precios de las entradas, hecho este que no amilanaba a la afición gomera, más bien era un estímulo de prestigio social al considerarse relevante la presencia identitaria gomera en esos ámbitos deportivos, a la vez que suponía un lugar de encuentro social y personal.