Hermigua, año 1916. Velada cultural.

El corresponsal del periódico “El Progreso” en la Gomera fue invitado a una velada teatral y literaria que se celebró en la sociedad “Centro Hermigua”, de la que informó en el citado diario (18-02-1916) con la publicación del siguiente texto:

La concurrencia fué numerosísima, estando el salón completamente lleno y quedando muchas personas fuera del local por haberse agotado los billetes de entrada.

Comenzó la velada con un notable discurso del presidente del «Centro Hermigua», nuestro querido amigo D. Sebastián Bencomo, el cual fué muy aplaudido.

A continuación D. César Casanova dió lectura a un trabajo literario y Don Lorenzo Rodríguez leyó un trabajo poético del Sr. Casanova, así como el joven D. José García Cabrera dio también lectura a otra composición del mismo género, terminando esta parte de la velada con una poesía original de D. Tomás García Sánchez.

Para todos hubo aplausos merecidos. Después se puso en escena el juguete cómico «Meterse en honduras», muy bien interpretado por las simpáticas señoritas Candelaria León Bethencourt y África Suárez y los Sres. Urgoiti, León Bethencourt y García Sánchez los que obtuvieron muchos aplausos.

La segunda obra fué interpretada, además de las señoritas ya citadas, por la Srta. Constanza Quintero, acompañándolas los Sres. Urgoiti, García Sánchez y Expósito Marrero.

La parte de la celebrada zarzuela «Marina», que interpretaron los señores Urgoiti y Rodríguez y la Srta. África Suárez y un nutrido coro de ambos sexos, fué repetida a petición, del público.

La orquesta fué dirigida por D. Lorenzo Rodríguez, formándola los notables músicos D. Tomás Evora, D. José Ascanio, D. Fernando, D. Eusebio y D. José Méndez Armas.

Después de un breve descanso, se organizó un brillante baile en los salones de dicho «Centro», el que duró hasta las 6 de la mañana y en dicho local profusamente iluminado pudimos recrearnos en la contemplación de tanta muchacha bonita.

Cúmplenos enviar nuestra enhorabuena a los organizadores de esta grata función, como también a todos los que en ella tomaron parte, y especialmente al Sr. Presidente y a la Srta. Candelaría León, y su joven hermano D. José, los cuales han demostrado tener aptitudes para dominar las tablas, y al mismo tiempo deseamos que los demás pueblos de la Isla organicen actos de esta naturaleza, que tanto contribuyen al desarrollo de la cultura.

IMAGEN: Fedac. Cabildo de Gran Canaria.

José Hernández, pionero del boxeo en Canarias.

Acerca de este personaje gomero, el destacado escritor Daniel Marías hace referencia en el medio de comunicación “el Diario.es” (16-06-2015), y el contenido de su mensaje lo interpreto como una metáfora idealista de sueños, iniciativas y logros a conseguir por personas originarias de la Gomera.

Sin embargo, más allá de las ideas y subjetividades, repasemos a continuación noticias sobre las realidades y hechos que promovió y afrontó nuestro protagonista.

Antes que Marcos Chinea (Agulo) participara como deportista amateur en la Olimpiada de México en el año 1968 y, a su vez, el púgil Ramón Marichal (Hermigua) disputara alguno de sus numerosos combates y fuera campeón de España, destacó este otro boxeador nacido en la Gomera, José Hernández Fernández.

José, natural de San Sebastián, probablemente se había iniciado en la práctica rudimentaria del boxeo mediante vínculos con personas que habían regresado de la emigración a Cuba (Alonso Delgado, 2015); sería pionero en impulsar en las islas esta modalidad deportiva, siendo el primer campeón, y participando en el primer combate que se organizó en Canarias.

A este respecto, un escritor experto de esta modalidad deportiva, Antonio Salgado, en el medio digital “ESPABOK”, titula su artículo “El primer combate que se celebró en Canarias”; para a continuación ofrecer información sobre aquél “match” que fue el primero registrado en la historia de estas islas, impulsado por el retador gomero, que adquirió fama porque su puño tenía “la potencia de una coz de mula”.

El 25 de enero de 1925, el periódico “La Prensa” informó que nuestro protagonista se autoproclamó campeón de Canarias de boxeo y, para si algún contrincante quería disputarle el título (categoría “peso pluma”), lanzó el siguiente original desafío boxístico:

“Yo, José Hernández Fernández, natural de San Sebastián de la Gomera, tengo a bien comunicar a usted para que lo haga presente en su periódico, que no habiendo boxeadores de ningún peso en la provincia, me plocamo campeón de Canarias del peso pluma, y doy quince días de plazo para que puedan retarme los que deseen contender conmigo en las debidas condiciones”.

Ahora bien, transcurre el tiempo, y nadie contestó a reto tan singular.

En junio, desde la Gomera, José Hernández insiste y envía un telegrama a los periódicos, cuyo contenido publica la “Gaceta de Tenerife” (24-06-1925), anunciando que “…estando en esta capital su apoderado el señor Pereyra, pueden dirigirse a este, en el Hotel Colón, cuantos deseen concertar un encuentro de boxeo con dicho titulado campeón gomero”.

Ese mismo día, festividad de San Juan, al retador le sale contrincante, José Padrón, que según reseña “El Progreso” (24-06-1925), se ha enterado que en la capital existe buen número de aficionados y aspira a que el “macht” sirva para avivar esa afición y darle carácter público.

Padrón, que jugaba de medio izquierdo en el primer equipo del club de fútbol Iberia (Santa Cruz Tenerife), envía un mensaje al señor Pereira, para que fije la fecha del encuentro, aunque solicitando un plazo prudencial para entrenarse.

El combate se fijó para el domingo 25 de julio, a celebrar en el recién estrenado “Campo de la Avenida”, situado en los alrededores de la Iglesia de la Concepción de Santa Cruz de Tenerife; con encuentro previo de fútbol entre los equipos del Hespérides (La Laguna) y el Laurel (Santa Cruz), así como desafío a cinco agarradas entre dos deportistas de lucha canaria.

El combate despertó extraordinario interés y expectación, ante el acontecimiento antes nunca visto, y para su celebración se construyó un “ring” en el citado espacio deportivo.

Después del encuentro futbolero (que el equipo lagunero ganó por un gol a cero), y la luchada previa entre los afamados luchadores Suárez y Correa, a las dos y media de la tarde comenzó el duelo boxístico, con un solajero y calor que, como se suele decir, rajaba las piedras.

El combate, programado a diez asaltos, de tres minutos cada uno, sólo duró tres “rounds”; hasta que el árbitro, “que la había cogido con el gomero” (Antonio Salgado), lo descalificó.

Resulta que Padrón comenzó con intensidad, mientras Hernández encajaba. Llegado el tercer asalto, Padrón no podía con su alma y ni levantaba los guantes, se agachó y el gomero se le vino encima, con la consecuencia de la incomprensible descalificación, considera Salgado.

El periódico “El Progreso” (27-07-1925), también consideró injusta esa decisión arbitral: “la determinación del árbitro, señor Mellado, fue censurada, por improcedente, entre los conocedores de este deporte. La impresión general fue la de que en el tercer asalto, o en el cuarto, Hernández hubiera dejado fuera de combate a su contrincante”.

Por su parte, el periódico “La Gaceta de Tenerife” (28-07-1925) también trató sobre este acontecimiento y, desde otra perspectiva, publicó que ambos boxeadores se golpearon mutuamente, sangraron y, en resumen, consideró que “el espectáculo del domingo no puede calificarse como “boxeo”, sino una serie de puñetazos sin reglas ni nada que se parezca a un match en serio”.

En este sentido de las reglas boxísticas, especificar que este combate no tuvo efecto oficial para el campeonato de Canarias; porque, Padrón pesaba 60 kilos y 54 José Hernández, por lo que ninguno de los dos estaba en el “peso pluma”. Ante esta situación, el púgil gomero interpretaba que continuaba siendo campeón de Canarias de ese peso.

Posteriormente, estos dos púgiles siguieron retándose y realizaron otros combates. Por ejemplo, el siguiente, celebrado el 23 de agosto de 1925, después de disputarse diez asaltos fue ganado por José Hernández; y en abril de 1925 se celebró una exhibición en San Sebastián, siendo el primer combate de boxeo en la Gomera.

En los periódicos de la época, encontramos diversas noticias sobre esta nueva “epidemia” deportiva, con opiniones a favor y en contra; y sobre este personaje gomero pionero del boxeo en Canarias, sus actividades, manifestaciones y acontecimientos relacionados con esta modalidad deportiva.

Sin embargo, el desenlace lamentable de estas realidades fue que, mientras otras personas se promovieron y montaron sus negocios en el boxeo, nuestro audaz, soñador y simbólico boxeador José Hernández Fernández, que perdió de forma injusta aquel primer combate, y aunque ganó el siguiente y celebró otros posteriores, no obtuvo fortuna ni la gloria que buscaba, dado que, según referencias, pocos años después (1934), en la pobreza más absoluta fallecía en Santa Cruz de Tenerife.

Equipo de fútbol de Vallehermoso.

Hace más de 60 años, campo de juego “El Tarajal” de La Playa. Vallehermoso.

En la imagen identifico algunos jugadores, mientras de otros tengo dudas; si alguien reconoce alguno de estos deportistas y tiene a bien expresarlo aquí agradecería su información.

En primera fila: ¿Benjamín Hernández?, Gumersindo Trujillo, Rubén Fagundo, jugador no identificado, jugador no identificado y Celestino Ramos.

De pié: Victoriano Palmero, ¿Alejo Ramos? y Olito Méndez.

IMAGEN: Archivo General Insular de la Gomera.

Año 1927, un ministro en la Gomera.

Vapor Fuerteventura, en San Sebastián de la Gomera.

En el mes de febrero del año 1927, el Ministro de Gracia y Justicia, Galo Ponte, visitó la Gomera en su periplo de recorrido por varias islas embarcado en el vapor “La Palma”.

En el periódico “El Progreso” (11-02-1927) encontramos información sobre esta visita de tan importante personaje; especialmente, porque dada las distancias y los acomodamientos en la corte, no era muy frecuente que los ministros frecuentaran estas islas alejadas aguas abajo de la costa peninsular.

En este sentido, y del conocimiento que algunos Ministros tenían de Canarias, o al menos las percepciones populares que se tenían en estas islas sobre ellos, hay una anécdota que circulaba por la Gomera y escuché en la década de los años Setenta.

Parece ser que, dirigentes locales estaban informando a un Ministro sobre el estado ruinoso de la platanera después de un temporal de viento y, el Sr. Ministro, con ese gran “saber” y genio característico que tienen algunos para frotar la lámpara de Aladino y sacar los remedios a todas las situaciones, pues, dijo: ustedes no se preocupen, porque, para solucionar el problema, ¡la madera de los troncos de las plataneras las convertiremos en carbón!

Ahora bien, adelantada esta “ocurrencia”, quizás hecho histórico, la cuestión es que esta metáfora se podría aplicar a la visita del Sr. Galo, porque, dada las situaciones de necesidades en aquellos tiempos, se demostró una vez más que la visita de este Ministro tampoco ofreció a esta isla las soluciones y alternativas para mejorar que tanto se necesitaban.

A su vez, como se observará en el contenido del texto, el Ministro fue muy bien recibido, agasajado y, supongo, “sobajeado”, por ese tipo de personajes locales que sienten mucha pasión por demostrar subordinación a la élite, al tiempo que tratan de cultivar sus intereses personales.

Aunque, posiblemente, la cosa se estaba saliendo de madre, porque, el Sr. Ponte, muy discreto él, probablemente con más «altura de miras» de que tenían sus anfitriones, enviaba mensajes para que no proliferaran los banquetes, por aquello del qué dirán, como expresó en un telegrama enviado desde Valverde al Delegado del Gobierno en Gran Canaria: “…hay que prescindir de banquetes dando país la sensación de que hemos venido a trabajar y no en viaje de recreo”.

Dicho lo escrito, y las valoraciones por mí expresadas, a continuación comparto contenido del texto publicado por el citado periódico.

DE LA VISITA DEL SEÑOR MINISTRO DE GRACIA Y JUSTICIA. EN LA GOMERA.

En este Gobierno civil se ha recibido el telegrama siguiente:
Agulo. – A las siete de la mañana llegó la expedición a Hermigua, desembarcando el ministro y sus acompañantes, a pesar del mal estado del tiempo.
Esperaban a la comitiva, las autoridades, somatenes y numeroso público, que aplaudió con gran entusiasmo.
En camionetas se dirigieron a Agulo, desayunándose en la casa particular de don Leoncio Bento.
En el Ayuntamiento se celebró una recepción, leyendo poesías don César Casanova.
El ministro se hizo cargo de las necesidades de esta isla, prometiendo remediar el abandono.
En este momento estudia problemas.
Después marchará a Hermigua, donde recibirá las comisiones, embarcando acto seguido para San Sebastián.

También nos dicen de San Sebastián que en aquella villa se efectuó un Te-Deum.
El Cabildo Insular obsequió al señor Ponte con un banquete.
El ministro visitó la Delegación, embarcándose por la noche para Las Palmas.

La comisión interministerial en la Gomera.
En este Gobierno civil se ha recibido el siguiente telegrama de San Sebastián de la Gomera: «Ministro antes embarcar montó en la grúa de Hermigua embarcando después en bote pequeño al «La Palma».
A la una y cuarto salimos llegando a San Sebastián a las dos, desembarcando enseguida. Después acto religioso hubo banquete en la Delegación Gobierno ofrecido por Cabildo; pronunció discurso ministro, muy oportuno, elocuente, diciendo deben desaparecer esas divisiones trabajando todos engrandecimiento Canarias, progresando así Archipiélago.
También dijo deben suprimirse banquete que aunque agradeciéndolos mucho no deben celebrarse, dedicándose esos tiempos al trabajo y estudios problemas.
Se distinguió mucho por su patriótico discurso.- Ascanio, alcalde Vallehermoso.


Fuente de la foto: Archivo General Insular de la Gomera. 

Ver menos

Año 1919, «La esperanza», poesía de Bohemia Pulido.

Antiguo casco de Vallehermoso.

Bohemia Pulido Salazar es una poetisa que nació en Vallehermoso a finales del S. XIX, y a partir del año 1920 comienzan a aparecer sus poesías con relativa frecuencia en periódicos de la época.

Ahora bien, previamente, el periódico “El Progreso”, de fecha martes 9 de diciembre del año 1919, publicó la siguiente poesía:

La Esperanza.

¡Que triste es el invierno con sus nublados días
Y las desnudas plantas que azota el vendaval!
¡Parecen cual espectros que de sus tumbas frías
Huir quieren marchando con paso desigual!

El cielo siempre lleno de tormentosas nubes
Anuncia la cercana llegada del ciclón,
Y en esas horas tristes volando a cielo sube
Cual bruma vaporosa de férvida oración.

El alma también llena de nubes como el cielo
Implora la clemencia bendita del Señor,
Y con los ojos fijos buscando algún consuelo
Divisa en el espacio un astro protector.

Ese astro que divisa en el espacio el alma
Cual barca salvadora en el inmenso mar,
Se llama la Esperanza, que al pecho da la calma
Y un muno mejor que este nos vislumbrar (¿sic.?).

¡Oh! Luz de la Esperanza que alumbras mi camino
Al tiempo que acreditas el gran poder de Dios,..
¡Dichoso aquel que sigue su resplandor divino
Y marcha por la senda que vaya de ti en pos!

Bohemia Pulido Salazar. Vallehermoso, 1919.

IMAGEN: Vallehermoso. Archivo General Insular de La Gomera. 

Año 1928. En San Sebastián de la Gomera, pesca y trabajo en domingo.

La “Gaceta de Madrid” (diario oficial del Estado), el 8 de febrero del año 1928 publicó una resolución para informar de la desestimación de una instancia presentada por el presidente del Gremio de Exportadores de pescado de San Sebastián (Gomera), al objeto que se prohibiera cualquier actividad laboral en domingo relacionada con la pesca después de su descarga en puerto.

Supongo, algún interés específico tendría el citado gremio empresarial para realizar dicha solicitud, aunque, por lo pronto no he descifrado aún ese tema.

Ahora bien, considero interesante el contenido de la noticia (“Gaceta de Madrid”, 8-02-1928), que comparto a continuación.

Excmo. Sr.:
Vista la instancia dirigida a este Ministerio por D. Santiago S. Sáenz, como Presidente del Gremio de Exportadores de pescado, de San Sebastián, solicitando que se prohíban en domingo los servicios de almacenamiento, venta, manipulación y facturación de pescado fresco y cualesquiera otros trabajos relacionados con la pesca después de la descarga en puerto:

Considerando que cuantas excepciones de la prohibición del trabajo en domingo establecida por el Decreto ley de 8 de Junio de 1925, se autorizan en esta ley y en el Reglamento para su aplicación de 17 de Diciembre de 1926, y por virtud de las cuales pueden realizarse en domingo las trabajos a que se refiere la instancia del Gremio de Exportadores de San Sebastián, fueron previstas por el legislador para evitar perjuicio en la marcha de las industrias y al interés público, pero que no son de obligada aplicación, puesto que cuando las representaciones de las industrias que a ellas puedan acogerse y del interés público estiman que el descanso dominical no causa perjuicio alguno pueden renunciar total o parcialmente a tales excepciones en una determinada zona o localidad, como, previene el artículo 9 del Decreto- ley y el artículo 59 del Reglamento anteriormente citados.

Considerando que, si puede ser cierto que no cause perjuicio a los industriales ni al publico el suspender los domingos en el puerto de San Sebastián aquellos trabajos que se enumeran en la instancia, no puede afirmarse que lo mismo ha de ocurrir si se generaliza aquella suspensión en todos los demás puertos pesqueros de España, y, por consiguiente, no puede alegarse razón suficiente que pudiera justificar una reforma de la ley y del Reglamento en el sentido de hacer más inflexibles los preceptos de ambas disposiciones para su aplicación a las labores de referencia:

Oído el informe de la Comisión permanente del Consejo de Trabajo, S. M. el Rey (q. D. g.) se ha servido disponer que se desestime la instancia del Gremio de Exportadores de Pescado de San Sebastián.

De Real orden lo digo a V. E. para su conocimiento y efectos. Dios guarde a V. I. muchos años. Madrid, 25 de Enero de 1928.
AUNOS
Señores Director general de Trabajo e Inspector general del Trabajo.

FUENTE DE LA IMAGEN: Archivo General Insular de la Gomera. 

El médico Domingo Tomás Fernández de Cubas.

El doctor Domingo Tomás Fernández de Cuba nació en la Gomera, en la cuna de una pudiente familia local, y emigró a Cuba en el año 1854 ante la posibilidad de continuar estudios y trabajar (Guanche Pérez, 1994).

Además del mérito producido en su trayectoria personal y profesional, tuvo el honor y dignidad de posicionarse y hacer todo lo posible en defensa de sus alumnos de medicina de la Universidad de la Habana, injustamente acusados; varios condenados a penas de cárcel y ocho que serían fusilados por la acusación de haber rayado el cristal de la tumba de Gonzalo Castañón (1834-1870), que había sido funcionario del gobierno español.

Respecto a su compromiso y comportamiento en estos hechos, es significativa la reseña que sobre esta persona ofrece la web de la “Real Academia de la Historia”:

“Su valiente defensa de los alumnos del primer año de la carrera de Medicina, fusilados en la Habana el 27 de noviembre de 1871, le ganó ser detenido por las autoridades coloniales y ocupar un lugar permanente en la historia del estudiantado universitario cubano”.

A su vez, acerca del valor de este ilustre y socialmente comprometido doctor, también merece ser recordada la opinión del escritor y periodista lanzaroteño Isaac Viera en su reseña sobre la huella de canarios en América (1924):

“El doctor Domingo Cubas Fernández, ilustre catedrático de Medicina de la Universidad de la Habana, exponiendo su vida, increpó valientemente a los esbirros policíacos que invadieron las aulas, para reducir a prisión a aquellos infelices niños, inocentes víctimas, cuya sangre fue derramada para acallar los gritos de sus verdugos, que pedían carne de mártires”.

Para concluir estas breves referencias acerca del comportamiento honesto de nuestro protagonista, destacar la manifestación de afecto de uno de sus alumnos, Fermín Valdés Domínguez, condenado a seis años de cárcel por aquellos supuestos hechos (Guanche Pérez, 1994):

“…él estaba allí, en la cárcel, detenido porque nos defendía, porque conocía nuestra inocencia, y así lo hizo constar en su declaración. Sobre sus hombros estuvo siempre honrada la toga del maestro”.

Asimismo, es necesario recordar que nuestro personaje fue “uno de los científicos e intelectuales canarios en la Perla de las Antillas de mayor trayectoria de compromiso con la organización de la defensa y solidaridad entre el colectivo isleño en Cuba” (Fernández Cabrera, 2010).

Llegados a este punto, antes de compartir información publicada por Eusebio Reyes Fernández, con datos obtenidos en los archivos de la Universidad de la Habana, añadir un matiz previo, al objeto de aclarar un concepto sobre la información requerida para formar parte de la institución universitaria.

Esto es, en cuanto a la “limpieza de sangre” (Reyes, 1992), se refería a que:
“…el aspirante debía demostrar que sus ascendientes por ambas ramas familiares eran cristianos viejos, limpios de toda mala raza de judíos, herejes, moros, etc.; que no habían sido castigados por el Tribunal de la Inquisición ni ningún otro; no habían incurrido en infamias, y que eran generalmente estimados”.

A continuación, comparto una relación de datos sobre el itinerario vital y fructífera carrera profesional de D. Domingo Tomás Fernández de Cubas.

Partida de Bautismo:
Iglesia Parroquial Matriz de Nuestra Señora de la Asunción, de la villa capital de la isla de San Sebastián de la Gomera. Libro 9 de Bautismos, folio 175.
Fecha de nacimiento: 3 de agosto de 1831.
Fecha del bautizo: 9 de agosto de 1831.
Hijo legítimo de Antonio Fernández Hurtado de Mendoza y María de Cubas.
Abuelos paternos: Antonio Fernández e Isabel Hurtado de Mendoza Salazar.
Abuelos matemos: Miguel de Cubas y Rosa Salazar.

Estudió en el Instituto de Segunda Enseñanza de Canarias, donde cursó y aprobó los estudios de bachillerato entre 1848 y 1854.

El 16 de septiembre de ese año (1954) solicitó al rector de la Universidad (Habana) el examen para obtener el grado de bachiller.

Seis días después presentó su informativo de limpieza de sangre con los testigos siguientes: licenciado Domingo León y Mora, natural de Canarias, catedrático de la Universidad de La Habana; Elíseo Bento Montesinos, natural de Canarias, estudiante, y Manuel Casanova (no tenía expediente en la Universidad).

El día 26 de septiembre de 1854 obtuvo el grado de bachiller en Ciencias.

Posteriormente matriculó Medicina y venció casi todas sus asignaturas con nota de sobresaliente.

El 14 de julio de 1862 obtuvo el grado de bachiller en Medicina y Cirugía, el 23 de julio de 1863 se le expidió el título de licenciado en Medicina y Cirugía y el 28 de junio de 1873 fue investido con el grado de doctor en Medicina y Cirugía.

Domingo Fernández de Cubas estuvo profesionalmente muy vinculado a la Universidad de La Habana.

El 7 de diciembre de 1858, siendo aún bachiller, obtuvo por oposición la plaza de ayudante disector anatómico de la institución, la cual ocupó hasta el 12 de noviembre de 1863.

El 10 de octubre de 1871 fue nombrado catedrático supernumerario de la asignatura Ejercicios de Disección y Anatomía.

Ese mismo día también fue nombrado catedrático interino de Patología Médica.

El 6 de marzo de 1873 fue ratificado en esta cátedra.

El 22 de julio de 1878 lo nombraron catedrático interino de Patología General con un sueldo de 1.000 pesos.

Por Real Orden de 7 de diciembre de 1880 se le designó catedrático de Anatomía e Histología patológica generales.

Debido a su buena labor, por Real Orden de 10 de diciembre de 1884 recibe la categoría de catedrático de ascenso en la cátedra de Patología General con su clínica y Anatomía e Histología patológica general.

Teniendo en cuenta las cátedras y funciones cubiertas por Fernández de Cubas, debemos destacar que trabajó en la Universidad por espacio de 21 años, 6 meses y 27 días.

En el presupuesto de la Universidad de La Habana de 1886-1887 se le asignaron 2.300 pesos de haber anual y en el presupuesto siguiente su asignación fue de 2.200.

En la hoja de “Honores y Condecoraciones” de Domingo Fernández de Cubas aparecen los siguientes datos:
Capitán Médico del Segundo Batallón de Voluntarios de Artillería de La Habana.
Vocal de la Junta de Caridad durante la epidemia de cólera en 1867.
Vocal de la Junta de Instrucción Pública de La Habana.
Socio numerario de la SEAP de La Habana.
Socio numerario de la Academia de Ciencias Médicas, Físicas y Naturales de La Habana.
Cruz de Isabel la Católica.
Cruz Blanca de Primera Clase de Mérito Militar.
7 de mayo de 1870 y 3 de julio de 1876 mereció el “Bien de la Patria”.
10 de noviembre de 1871 obtuvo medalla creada para premiar servicios a los voluntarios de esta isla.
18 de enero de 1881 mereció un voto de gracia por prestar servicios a la Instrucción de Voluntarios.
1882: medalla creada por Real Orden para premiar constancia de los voluntarios.
Miembro fundador de la Sociedad de Estudios Clínicos.
Inspector de Instrucción Pública del Sexto Distrito de La Habana.
1884: Inspector del Hospital de San Lázaro.
1878: Vocal de la Comisión Central de Estadística.
Miembro de la Junta General de Beneficencia.
Inspector de la Casa General de Enajenados.
Vocal de la Junta Provincial de Beneficencia.
Por Real Decreto le fueron concedidos honores de jefe superior de Administración Civil, como recompensa de sus buenos servicios y en atención a las circunstancias que en él concurrían.

En la hoja de “Servicios prestados con anterioridad al nombramiento de catedrático numerario” aparece que fue:
Director Facultativo de la Casa de Salud “Integridad Nacional”.
Director del Hospital General San Felipe y Santiago, de La Habana.
Médico personal del Hospital Militar de La Habana.
Médico del Depósito de Emancipados hasta su extinción.
Director de la Casa de Salud “Garcini”.

En los “Servicios prestados con posterioridad al nombramiento de catedrático numerario” aparecen relacionados los siguientes:
Presidente del Jurado de exámenes para cirujanos-dentistas.
Vocal del Tribunal de oposición a la cátedra de Patología Médica.
Vocal del Tribunal de oposición a la cátedra de Higiene Pública y Privada.
Vocal del Tribunal de oposición a la cátedra de segundo médico de la Casa de Beneficencia.
Miembro del Tribunal de oposición a la cátedra de Clínica Médica (1882).
Vocal del Tribunal de oposición de la Casa de Socorro del Séptimo Distrito.
Vocal del Tribunal de oposición a la cátedra de Anatomía comparada de la facultad de Ciencias, sección de las Naturales.
Vocal de la Junta de Beneficencia de La Habana.

El jueves 11 de octubre de 1900 fue homenajeado por el gobierno interventor norteamericano debido a haber trabajado en la Universidad de La Habana durante más de 20 años y a toda su labor social.

El doctor Domingo Tomás Fernández de Cuba murió el once de junio de 1906, y sería enterrado en un mausoleo junto a los estudiantes de medicina asesinados.

Vallehermoso en la poesía de Isaac Viera.

En el periódico “El Progreso”, de fecha 2 de mayo de 1924, el escritor y periodista lanzaroteño Isaac Viera compartió la siguiente poesía sobre Vallehermoso, dedicada a su “ilustre amigo, don Antonio Fernández Armas”.

El de los valles risueños

el de las sendas floridas,

el de las mozas garridas

de dulcísimos ensueños.

El de las tierras labradas

el de los bosques umbríos,

el de alegres caseríos

en las sierras empinadas.

El de los montes espesos

que semejan maniguales,

donde brisas tropicales

a las flores les dan besos.

El de linfas bullidoras

que a la mar van serpenteando,

y en su cristal retratando

clavellinas y pastoras.

El de las frondosas huertas

de espléndidos platanares,

el que abre de sus hogares

al forastero, las puertas.

Yo no he visto a Vallehermoso,

pero me han dicho que es

culto, sencillo y cortés,

mas de su Historia orgulloso.

Que hay en su recinto flores

de penetrantes aromas

y crecen las áureas pomas

en sus llanadas y alcores.

El pueblo de la hidalguía,

el de la franqueza ruda,

el que al progreso saluda

con amor y bizarría.

El que ofrece un panorama

lleno de encanto y belleza,

el que funda su realeza

en el civismo, que inflama.

Cuando arribe a las orillas

del pueblo, pleito homenaje

le rendiré a su paisaje,

escribiendo redondillas.

IMAGEN. Archivo General Insular de la Gomera

Una foto y su contexto, «jarriando uvas».

En la foto que se adjunta a este texto, previamente publicada en diversos ámbitos de esta red digital y social de Facebook, se observa a Manuel Raya, apreciado vecino de Vallehermoso.

En esta foto, se distingue como Manuel Raya, o “Lolo Chico”, de forma cariñosa también conocido por sus vecinos con este sobrenombre, tiene el cigarro en la boca mientras está cargado con un cesto de uvas; posiblemente, con más de sesenta kilos de peso sobre sus hombros.

De esta forma, y por otros aspectos visuales, la foto llama mucho la atención, dado es impactante lo que transmite la imagen por sí misma.

Sin embargo, la imagen también conlleva la observación e interpretación del contexto sobre las realidades, situaciones y factores intervinientes que han influido como precedentes al instante que se hace la foto.

A este respecto, conociendo al estimado pariente de referencia y, a su vez, el ámbito local y actividades de vendimias que se hacían en la época que fue obtenida la foto, año 1981, puedo aventurar que entre ese día y otros anteriores, Lolo podría haber cargado sobre sus hombros varias decenas de cestos de uva; y supongo cargaría otros muchos en los siguientes días de la temporada de vendimias en el Valle.

En esta zona de Vallehermoso, la temporada de vendimias comenzaba a mediados de agosto, en las zonas bajas y viñedos de “tierras calmas”, y terminaba hacia finales de septiembre en los lugares de más altitud y sitios de “cabezadas” de las laderas y fincas. O sea, conllevaba aproximadamente un mes y medio de duro e intenso trabajo.

Después de cortar la uva, tarea esencial realizada por mujeres y hombres más viejos y otros de corta edad, normalmente se formaban “acarretos” integrados por hombres que, con aptitud física adecuada para esas funciones exigentes, transportaban los cestos llenos de uva desde los bancales de cultivos de vides hasta el lagar correspondiente.

El acarreto tradicional tenía sus “protocolos” de funcionamiento. Por ejemplo, alguien que lo encabezara y guiara a buen ritmo de marcha, y al trote en bajadas, ni muy rápido ni muy lento, de forma adecuada para que todo el grupo fuera lo mejor posible.

Porque, era muy importante que nadie se quedara atrás y, además, había que controlar el esfuerzo físico para aguantar las tareas y objetivos previstos para ese día y los siguientes.

Otra “norma” o costumbre en el grupo del acarreto de uvas era que había que cantar, en tono folías.

Comenzaba a cantar el cabeza de grupo y, según orden en la fila, todos debían cantar a continuación y, además, hacerlo bien y entre más alto mejor, para que se oyera en toda aquella zona del valle; porque, además de dar ánimos en los cargadores, cantar, y hacerlo bien, también estaba considerado como un prestigio social.

En esta práctica de cantadores de acarretos en las vendimias, en el Valle Bajo, de forma muy significativa se distinguían Andrés Ramos y Manuel Raya, o sea, nuestro personaje de la foto “Lolo Chico”; dos apreciados vecinos que, cuando ambos coincidían, aún más se motivaban y sus cantos se oían por toda aquella zona del valle, de tal forma que la chiquillería sabíamos quienes cantaban, y se aludía a sus nombres y escuchábamos con mucha admiración. 

Unos versos que a mí me gustaban mucho, y de forma modesta también canté de jovencito en algún acarreto y ocasión que me tocaba:

En el monte entre las flores,

Te busqué y no te encontré,

Y al oír los ruiseñores,

Yo sentí que te escuché.

Cargar o “jarriar uvas” por los caminos a través de las laderas, era un trabajo muy, muy duro. Por eso, más allá de las cualidades observadas en la imagen, se debe valorar en su medida el gran esfuerzo realizado.

También es una realidad que, en aquellos tiempos y contexto de la sociedad tradicional (hasta primeros años de la década de los Ochenta), el sobreesfuerzo físico que conllevaba cultivar vides y cargar uvas, en determinados aspectos era compensado por la calidad del mosto y los vinos obtenidos de esas zonas de bancales en laderas, dónde especialmente se obtenía el producto de la variedad autóctona “forastera”.

Por lo tanto, salud y Memoria para Manuel Raya, “Lolo Chico”, y un recuerdo para todas las personas que practicaban estas actividades tradicionales de cultivar vides, vendimiar y “jarriar uvas” por los caminos del Valle.

Acerca de las sepulturas en la Iglesia de Vallehermoso.

En una parte del espacio que actualmente ocupa la Iglesia de San Juan Bautista, hasta el año 1632 se encontraba la ermita original (1).

El 12 de julio de ese año, 1632, al poco de ser nombrada parroquia, segregada de la parroquia de la Asunción de San Sebastián, esta ermita recibe al delegado del Obispo, Visitador Lucas Andrés, quién comprueba la pobreza económica de esta “fabrica” (construcción y recursos de una iglesia) y la falta de medios para su mantenimiento, o para obras de ampliación que pretendían los vecinos.

Ante esta situación, y como forma de obtener dinero, el Visitador ordena revisar las “datas” (documentos) de los vecinos que tuvieran sepulturas dentro del espacio de la ermita, para con ello validar sus derechos, actualizar las obligaciones de pago, y disponer del espacio no ocupado para que otros vecinos lo adquirieran a cambio de la cantidad económica que tuvieran que abonar.

En este sentido, debemos resaltar que, durante el S. XVII, disponer en propiedad una sepultura en la iglesia, así como tener derecho de asiento reservado durante las ceremonias religiosas, indicaban el poder y la posición social de las personas que poseían esta titularidad privada, a la vez que era fuente de ingresos para la institución eclesiástica.

Entre las personas propietarias de las sepulturas, encontramos a Luis Santos, arrendador de terrenos en el Barranco de los Guanches y en la zona del Valle Bajo, lugar dónde perdura su nombre en la cercanía de la “Punta del Tributo”, denominación esta que, a su vez, posiblemente hace referencia a este arrendamiento.

Por lo tanto, en la relación de nombres observamos la identidad de personas que, en aquella época, tenían en Vallehermoso especial disponibilidad de capitales: económico, social y, probablemente, también político.

Volviendo a la referencia de la ermita original, sobre su plano (foto adjunta) habían marcadas treinta y siete sepulturas; de éstas, varias estaban vacantes y las otras habían sido adquiridas por sus respectivos propietarios.

Por una parte, tenemos los nombres de las personas propietarias que presentaron “data” (derecho a ese espacio, según croquis): María Morena (nº 3), Felipe Jácome (nº 7), Benito García (nº 3, 9 y 10), Violante Marquesa (nº 11), Gaspar de los Reyes (nº 13), Diego Hernández (nº 16), Baltasar González Borrego (nº 18), y Luis Santos (nº 23).

De otra, observamos personas propietarias que no presentaron “data”, aunque fueron incorporadas al croquis: Francisco Manrique (nº 5), Gaspar de Aguilar (nº 6), los esposos Ambrosio Cuello y María Méndez (nº 8, Salvador Pérez (nº 14), y Francisco Hernández de Aguilar (nº 17).

A su vez, también se hace mención a los propietarios Francisco López (nº 4) y Juan Martín (nº 19) en la capilla del Rosario, aunque no figuran en el croquis.

Concluyo que, estos datos y referencias (Corbella Guadalupe, 2021), tienen mucha relevancia para seguir avanzando en el conocimiento de la Memoria histórica, social y económica de Vallehermoso.

IMAGEN: Croquis de las sepulturas en la ermita de San Juan Bautista (Corbella Guadalupe, 2021).

(1). Previamente a esta, en un sitio cercano al lugar ahora denominado “Triana”, existió la Ermita de Nuestra Señora de la Consolación, “hasta que el barranco la arruinó” (Manuscrito del S. XVIII, en Gloria y Victoria Díaz Padilla, 2015).