En este lugar ocurrió un hecho que tuvo especial trascendencia para La Gomera, su población nativa y el devenir histórico de la isla.
En su traslado hacia La Palma, al objeto de conquistarla, el militar castellano Juan Rejón desembarcó con su familia en la «Playa de Santa Catalina», Hermigua.
Hernán Peraza “el joven”, heredero de los invasores europeos “Señores” de la isla, enemistado con Rejón, cuando fue informado de la presencia de éste conquistador en la citada playa ordenó fueran a prenderle,…o asesinarle; porque, aunque el joven e imprudente Peraza después alegara que no era su intención que lo mataran, para ese entonces ya había demostrado tener mucha ruindad y comportarse de forma muy cruel.
La realidad constatada es que, aunque se defendió de quienes lo fueron a prender, Juan Rejón fue muerto por sus atacantes en Hermigua; su mujer denunció este hecho en la Corte de los Reyes de Castilla-Aragón dónde Hernán Peraza fue llamado para rendir cuentas; allí fue absuelto a cambio de cumplir algunos compromisos, que incluían casarse con Beatriz de Bobadilla y, a su regreso a las islas, acudir con indígenas gomeros a ayudar en la conquista de Gran Canaria.

