Chinamada.

Anaga. Tenerife.

Este caserío está situado a 600 metros de altitud, entre los barrancos de la Angostura y el del Tomadero, y los caseríos de Las Carboneras, El Batán y Punta del Hidalgo.

Su nombre se asocia a los usos del pastoreo, y significa mi tierra pequeña o las tierras del pastor.

Asentamiento rural dónde destaca el tradicional hábitat de “casas- cuevas”, pertenece a la comarca de “Las Montañas”, Anaga, en el Municipio de San Cristóbal de La Laguna.

Su denominación original aparece en las “datas” de Tenerife en una inscripción por la cual Alonso Fernández de Lugo, conquistador y Gobernador de Tenerife, hace reparto de tierra de sequero en “Chinamada” a favor de Francisco Haro vecino de la Gomera.

Las citadas “datas” también han dejado constancia de repartos a favor de indígenas gomeros; solares, cuevas, fuentes y tierras (las de peor calidad) en Teno, La Laguna, Tegueste y, especialmente, en Punta del Hidalgo y otros lugares de Anaga, dónde fueron a convivir con los guanches que aún se mantenían en esta zona.

A este respecto, desde finales del S. XV se conoce la existencia de personas indígenas gomeras en Tenerife. Posiblemente, habían llegado a esta isla regresando de la Península Ibérica, dónde habían sido vendidas en diversos mercados de esclavos y posteriormente liberadas por mandato real, previa denuncia de obispo de Canarias.

A su vez, la toponimia y otras denominaciones en Anaga recuerda su presencia en este territorio, por ejemplo: “Pico de los gomeros”, “Charco de la gomera”, “…la fuente de los gomeros” y “…la tierra de los gomeros”.

LA ERMITA.

Comenzó a construirse en el año 1988 y la emplazaron dentro de una “era” para trillar propiedad de la familia herederos de D. Ramón Ramos.

Este vecino, D. Ramón Ramos, vivía en una “casa-cueva” situada junto al comienzo del camino que baja desde Chinamada a La Punta del Hidalgo. Según cuentan quienes lo conocieron bien, este señor era una persona generosa, y todo vecino o caminante que pasaba junto a su casa era invitado a reponer fuerzas antes de continuar el camino.

Un día, en casa de D. Ramón Ramos, se juega una partida de envite; entre los jugadores se encontraba el Sr. Interventor del Ayuntamiento de La Laguna, al que le gustaba visitar Las Montañas; este funcionario, le sugirió a D. Ramón Ramos hacer una ermita para poner en ella una imagen de San Ramón, y se ofreció a gestionar ayudas para los materiales. Desde ese momento, D. Ramón Ramos se compromete a promover la construcción de la ermita.

Pasado algún tiempo, la asociación de vecinos del lugar asume la iniciativa de la construcción de la ermita; la obra se comienza en julio de 1988, para lo cual se cargaron los materiales a hombros por el camino desde Las Carboneras.

La nueva edificación religiosa se inauguró en julio de 1990, y el santo allí asignado fue “San Ramón Nonato”, dada la coincidencia de la fecha de nacimiento del citado santo y el de D. Ramón Ramos.

La imagen y la campana de la ermita fueron donadas por el matrimonio formado entre la Sra. Clemencia Ramos Rodríguez, hija de D. Ramón Ramos, y D. Julián Fernández Ramos, que por esa época regentaban el Restaurante de La Cruz del Carmen.

LA PISTA DE ACCESO.

Desde su enlace con la carretera en el pueblo de Las Carboneras, la pista que lleva a este caserío se comenzó a construir en abril de 1990, llegó a Chinamada en diciembre de 1991 y se inauguró en abril de 1992.

La construcción de esta pista produjo mucha polémica y manifestaciones expresadas entre, de una parte, personas y asociaciones conservacionistas; por otra, vecinos y promotores institucionales de gobierno. Los medios de comunicación dejaron constancia en sus noticias sobre los contenidos de este conflicto.

Además, entre las personas partidarios de hacer la pista surgieron discrepancias por la elección del recorrido, dado que, ante  los diversos intereses respecto al acceso a los terrenos de cultivo y propiedades rurales, también se barajó la alternativa de ejecutar el proyecto siguiendo la “Pista de la Cordillera” en el valle de Los Batanes, aunque al final se decidió la trayectoria actual.

El presupuesto de la pista fue de 12.500.000 pesetas; el 25% lo aportó el Ayuntamiento de S. Cristóbal de La Laguna; el 35% lo aportó el Cabildo de Tenerife; y los vecinos, a través de su asociación, aportaron el 40%.

En la imagen adjunta, realizada con el montaje de dos fotos que tomé personalmente en sus respectivos momentos, se puede observar los cambios acontecidos en este emblemático y bonito caserío de “Las Montañas”, que forma parte de la «Reserva de la Biosfera de Anaga».