Guardas y casas forestales.

Las casas forestales tuvieron su razón de ser hasta la década de los años setenta del pasado siglo, cuando todavía se realizaban aprovechamientos forestales en los montes y la población necesitaba los despojos de ramas y las leñas para su uso en cocinas y otras actividades del mundo rural.

En las fotos se observan los restos de la «Casa Forestal de La Asomada», dónde vivieron Guardas forestales para facilitar con ello las tareas de guardar el «Monte de Aguirre».

Dado era requisito para ocupar la casa que el guarda estuviera casado, ahí, aislados en el espacio y socialmente, vivieron con sus respectivos familiares, lejos de las zonas habitadas y de los servicios públicos más necesarios en la vida cotidiana, entre otros, médicos, escuelas, tiendas y mercado.

Esta casa forestal de “La Asomada”, a dónde se llega a través de un sendero que parte desde la zona alta del núcleo urbano de “Jardina” (La Laguna), estaba situada en un lugar estratégico, porque, desde allí, además de tener buenas vistas, se escuchaba cualquier sonido de hacha cortando que se realizara dentro del “Monte de Aguirre”, espacio este que comprende toda la cabecera de la cuenca del “Valle de Tahodio”, zona forestal incluida en el Monte de Utilidad Pública del municipio de Santa Cruz de Tenerife.

Sucesos de Hermigua.

El 22 de marzo del año 1933, es una fecha de referencia para la historia de la Gomera, dado que, ese día, se produjeron los denominados “Sucesos de Hermigua”.

Grosso modo, comparto aquí algunas notas y percepciones personales para recordar aquellos hechos de tanta relevancia y significado social, para con ello ayudar a mantener la memoria de unos lamentables y dramáticos acontecimientos que tuvieron lugar en este precioso valle del norte de la isla.

En la citada fecha, se había convocado huelga general por la Federación Obrera; acción colectiva que se realizaba en todo el valle motivada por la indiferencia, incomprensión y dejadez del Gobernador Civil y dirigentes políticos, así como por los incumplimientos del acuerdo previo negociado entre representación de trabajadores, Gobierno Civil y empresa contratista para que se ampliara hasta 100 el número de trabajadores en las obras de la carretera del norte.

Hacia el medio día de esa fecha, el cabo de la Guardia Civil de Hermigua se desplaza en una camioneta a buscar refuerzos a Agulo y, al regreso, son interceptados en el Palmarejo por un numeroso grupo de personas que impiden el paso al vehículo con los guardias, para evitar que estos ejerzan acciones de represión contra las personas en huelga.

Hay un tenso diálogo, acciones, se desata la violencia. Cuando los guardias civiles y el agregado multitudinario de la “muchedumbre en tumulto” perpetran los hechos, resultan muertos dos guardias civiles y un trabajador, mientras otras personas también son heridas.

Observados estos datos, más allá de extenderme en el relato de los hechos y profundizar en sus detalles, aquí pretendo hacer un esbozo del caso con unas breves observaciones sobre el contexto y algunos factores que posiblemente influyeron en las actitudes, comportamientos y acciones de las personas que participaron y se vieron envueltas en aquellos sucesos.

En Hermigua, de forma similar a otros pueblos (por ejemplo Vallehermoso), desde principios de siglo había prosperado una economía basada en cultivos de plataneras para la exportación; sin embargo, la gran parte de los rendimientos se la quedaba la élite dominante formada en compadreo por propietarios agrarios, titulares y gestores de empresas y determinados dirigentes políticos; y para hacer cumplir sus deseos y objetivos específicos utilizaban la Guardia Civil para controlar y reprimir a otras personas cuando lo consideraban necesario para proteger sus intereses.

Con la llegada de la II República, en sectores de población extenuada por los abusos de poder, explotación y muy deficientes condiciones de vida se crearon esperanzas de cambio, que no se produjeron con la celeridad esperada; especialmente, dificultados y entorpecidos por las fuerzas reaccionarias conservadoras que pretendían continuar con su poder tradicional y privilegios elitistas.

Mientras los señores y señoritos se enriquecían, vivían con comodidad y disfrutaban sus privilegios a costa del sudor y fuerza de trabajo de otras personas, la gran mayoría de la población malvivía y la clase trabajadora ganaba sueldos de miseria, si es que lograban tener un puesto de trabajo.

Por ejemplo, en las fechas de los sucesos, en las obras de la carretera del norte de la Gomera un trabajador ganaba 3’50 pesetas; mientras en una carretera en Guía de Isora (Tenerife), el 22 de abril del mismo año los trabajadores ganaban 4’50, y promovieron huelga para ganar 5 pesetas.

Por lo tanto, en Hermigua, un municipio con unos 5.700 habitantes (5.664 en el censo del año 1930), en aquella época había muchas personas en desempleo, y las obras de la carretera del norte eran una esperanza para obtenerlo.

Sin embargo, estas expectativas no se cumplieron y se produjo el conflicto colectivo, los sucesos y sus consecuencias.

En el Tribunal militar formado para el juicio de los sucesos, iniciado el 30 de junio de 1934 con gran expectación y trascendencia jurídica y política, entre las 32 personas encausadas se encontraban varias mujeres, a las que especialmente se acusó de promover e incitar a la violencia.

A este respecto, en el contenido del proceso constan como ejemplo determinadas expresiones que mujeres dijeron para motivar a los hombres en huelga mientras impedían el paso a la guardia civil en el Palmarejo; por ejemplo, “si ustedes no saben llevar los pantalones, los llevaremos nosotras”; y, asimismo, hicieron alusiones a que sólo querían tener pan para sus hijos.

En este sentido, percibo que las necesidades y desesperación tendría que ser tan intensa, especialmente en madres que observan y sienten el lloro de un niño de forma incesante por falta de alimentos, o se le muere un hijo por desnutrición, que resulta razonable y humano que las personas se movilicen y actúen con las fuerzas y vías de acción disponibles, para intentar buscar alternativas y cambiar las situaciones y estado de las cosas.

Ahora bien, aunque lo deseable sería que no se produjeran acciones violentas, sin embargo, hay motivaciones y situaciones en que las tensiones y pasiones se desbordan, como en el caso de los sucesos de referencia; especialmente, porque surgieron detonantes que las incendiaron (uso de las armas por los guardias civiles) y, previamente, otros medios pacíficos de acción y negociación colectiva habían sido despreciados y no tomados en cuenta por individuos con poder (Gobernador, políticos y empresario constructor) a los que, según los hechos, poco importaban las situaciones de vida de otras personas necesitadas.

Después del juicio, 5 personas fueron sentenciadas a muerte (sentencias que no se ejecutaron), otras a diversas penas de prisión y varias fueron absueltas.

Cuando en el año 1936, después de celebradas elecciones democráticas, se forma un gobierno de izquierdas, hay una amnistía y estas personas fueron excarceladas. Sin embargo, cuando en julio de ese año se produce el golpe de estado contra la democracia del Estado Republicano, las fuerzas golpistas y falangistas hacen “desaparecer” a personas de Hermigua, entre ellas varias que habían sido encausadas y condenadas por los citados sucesos.  

Hasta aquí, el contenido previsto para compartir en este post, dado que, el modesto objetivo que me propuse no ha sido otro que recordar aquellos muy lamentables “Sucesos de Hermigua” que, como otros en la isla, y en otros lugares, han removido conciencias y ocasionado sufrimiento, tristeza y lágrimas derramadas, y considero conviene tenerlo presente, porque, su memoria puede servirnos para intentar prevenir y evitar sucesos de similar  naturaleza.

IMAGEN: Pescante de Hermigua. FUENTE: Archivo General Insular de la Gomera

Equipo infantil y directiva del C.F. Vallehermoso.

En el campo de fútbol “La Mancha”, integrantes de la directiva y jugadores infantiles del C. F. Vallehermoso, en una foto realizada al menos veinticinco años atrás.

Directiva: Toño Palmero, Luis Negrín, Manolito Ventura, Tito Ramos, Chani Amaro y Pedro Rodríguez.

Entre los jugadores, observo la presencia de Maikel Vera, Aníbal Carmona, Ricardo Coello, Abraham Barroso, Adán Ramos, Jorgito Suárez, Abraham Mesa, Froilán Carmona, Juani Hernández,…

Año 1908. Situación en los montes de Hermigua.

En fechas actuales que se rememora un acto importante de hace 41 años, la declaración del Parque Nacional de Garajonay (Ley 3/1981 de 25 de marzo), a su vez, relacionado con la historia de los montes en la Gomera, recordemos una noticia del periódico “Las Canarias” (27-02-1908), editado en Madrid.

Esta noticia publica el texto de un discurso del diputado liberal Benítez de Lugo (Tenerife), ofrecido en sesión del Congreso de 21 de febrero del año 1908, respecto a situación en los montes de Hermigua, y el comportamiento del Guarda de montes Francisco Cabrera Domínguez.

Resulta al menos curioso que las actuaciones de un Guarda de montes fueran  motivo de un discurso en el Congreso; a su vez, me parece relevante que este Guarda fuera objeto de diversas noticias en los periódicos locales de aquella época, con opiniones a favor o en contra de su comportamiento profesional, según el periódico que tratara sobre el tema.

En este sentido, reseñar que, en el pasado, también otros Guardas de montes tuvieron mucho poder e influían con sus comportamientos profesionales en la vida social, económica y política de sus respectivos ámbitos de actuaciones; y en la Gomera encontramos ejemplos de situaciones irracionales de este tipo.

A continuación, veamos el contenido de la citada noticia:

“Los montes de la Gomera

Voy á terminar, pero no he de hacerlo sin llamar la atención del señor ministro acerca de los montes de la Gomera, porque si el señor ministro no toma una medida para poner coto á las defraudaciones verdaderamente escandalosas que allí se realizan, la isla de la Gomera perderá todos sus montes. En este punto me voy hacer cargo de una denuncia formulada por uno de los más importantes periódicos de aquella provincia, re riéndose (sic.)  á  las  talas que se hacen en aquellos montes y á lo que ese periódico á que me refiero dijo en 1906.

La denuncia la hace en estos términos:

´Las talas que existen hoy en la sola jurisdicción de Hermigua, desde el punto que llaman  la cumbre de la Villa, hasta el Lomo del Mirlo, pueden calcularse en 2 kilómetros de ancho en algunas partes-, por más de 12 kilómetros de largo, que es una faja que linda con el monte público, aparte de las maderas que salen de dentro del expresado predio para hacerlas carbón en las fincas de dicha faja inscritas ya como de particulares en el Registro de la propiedad, con informaciones posesorias falsas y deslindadas por el empleado de montes señor Cabrera.

Y el Sr. Cabrera sigue siendo el guardador oficial de los montes de la Gomera y nosotros fuimos llevados á los tribunales de justicia, en causa sobreseída tiempo después`.

Este empleado, que es el guarda llamado Francisco Cabrera Dominguez, qué yo denuncio á S. S. y al cual se refiere este periódico; este empleado, digo, de acuerdo con los propietarios colindantes de aquéllos montes, da los Vistos y pone el visado á  la salida de las maderas, ya para el carboneo, ya destinadas á estacas para el cultivo de los tomates, atribuyéndolas á las tierras de los colindantes, siendo así que de donde proceden es de los montes del Estado.

Y con esto termino por hoy».

En cuanto al contenido de esta intervención del diputado Benítez de Lugo, contestó el Ministro de Fomento, González Besada, que afirmó tener conocimiento de los hechos denunciados, y otros, y lo expresó de la forma siguiente:

“Respecto á la denuncia que B. S. formula en cuanta á los montes de la Gomera, he de limitarme á contestarle que por esas denuncias, y otras que ya me eran conocidas, ha estado hace poco tiempo en las islas Canarias el director general de Agricultura, que ha regresado hace pocos días y ha podido poner remedio á muchos daños y preparar trabajo para muchos días (…)”.

Almogrote.

“Almogrote, como dicen los gomeros, y que nadie lo mueva, que quienes lo saben son ellos”.

La anterior frase me llamó la atención; de una parte, por la época y el ámbito mediático de su publicación y, de otra, por su contraposición con el caso “Miel de palma”, así denominada en la Gomera y tergiversado su nombre en otros ámbitos institucionales.

Además, me resultó interesante recordar la receta e ingredientes del “almogrote” (año 1969), según referencia expuesta en el texto que bajo inserto; dado que, actualmente, observo hay quienes utilizan otros ingredientes y formas no ajustadas a la receta tradicional.

En cuanto al autor, diversos enlaces en Google ofrecen información sobre el personaje, Luis Antonio de Vega (1900-1977), en la que destaco, relacionado con el tema que aquí nos trae, y sin entrar a otros detalles de cualidades personales o trayectoria profesional, su afición y dedicación a conocer y publicar sobre gastronomía.

A continuación, el texto de la noticia:

“Fue el alcalde de la minúscula y preciosa ciudad de San Sebastián de la Gomera quien me preguntó si conocía el almogrote. No lo conocía.

—Le haremos uno y le daremos la receta.

Efectivamente, me obsequiaron con un frasco de almogrote.

Algún filólogo, afectado por la triste manía del latinismo, ha creído encontrar su etimología en «moretum», sin explicarnos el por qué de la presencia del artículo árabe «al».

Un vocablo arábigo que no deja resquicio a la polémica, «salsa de queso» —al mojorot— y eso es, precisamente, una salsa de queso.

Queso viejo, duro es mejor, pimiento y tomates maduros y ajos. Rallar el queso, poner en el mortero pimienta picante con ajos, y hacer el jugo de tomate, quitándoles la piel y las semillas, mezclar el jugo de tomate, se pone en una bandeja el queso rallado, se le va añadiendo el jugo, y con una cuchara se bate todo hasta que esté hecho una mantequilla bien trabajada.

Para obsequiarles con el almogrote, que me regalaron en la Gomera, reuní a varios eruditos árabes en un restaurante vasco de la calle de Las Fuentes, por no existir en Madrid, y no sé en que están pensando los Cabildos Insulares que no instalan, ninguna casa de comidas canarias.

Estuvimos de acuerdo en la repulsa de que almogrote pudiera ser vocablo de origen latino.

La versión almodrote quedó, igualmente desechada. Basta conque figure en los diccionarios para que se me filtre la sospecha de que no es cierta, y fue admitida por gente indocta.

Almodrote vendría de almodón, que no tiene nada que ver con el queso, sino que es una harina de trigo remojado y molido con la que se hace un pan de mala calidad.

Juan de Aviñón lo cita en la «Medicina sevillana».

«Según la harina que hai aquí, de ella, de tres maneras, fariña seca e almodrón e adamarga. Al almodrón desmonjalo en agua e metenlo después gruesamente e después tiran aquel afrecho grueso e lo que finca hace buen pan».

Si la palabra fuese almodrote no significaría salsa de queso, sino salsa de harina, lo que podría parecer un disparate, si los ingleses no tuvieran una salsa de pan, pero ya se sabe que, en lo que atañe a la gastronomía, los británicos han progresado solamente un poco más que los habitantes de África Central, si bien es cierto que no hacen figurar en sus minutas solomillos de misionero.

Solamente un pueblo se les ha quedado a la zaga en el ars culinaria, los norteamericanos, que uno se pone a pensar en sus insuculencias y convierte la tertulia del café en un Muro de las Lamentaciones.

Almogrote, como dicen los gomeros, y que nadie lo mueva, que quienes lo saben son ellos”.

(De «El Alcázar».

Fuente: “El Eco de Canarias”, 24 de mayo de 1969.

Memorias de la escuela en Vallehermoso.

En la primera imagen (archivo familiar), entre otros alumnos esta mi hermano Carmelo, situado al lado del maestro de la derecha. En el envés de la fotografía consta escrito:
«Recuerdo de profesores y alumnos de 7º Básica, 1973-74».

A su vez, en la siguiente imagen están las alumnas del mismo curso.

Homenaje a Domingo Siona.

Vallehermoso (La Gomera) 13 de julio de 1985.

Revisando y ordenando archivos personales, he encontrado un díptico que se publicó en 1985 para presentar la actividad deportiva del homenaje a Domingo Santos Gaspar, “Mingo Siona”, así apodado en referencia a su madre Encarnación Gaspar Ramos, “Siona”.

Domingo era el practicante de Vallehermoso, y bien recuerdo que, cuando yo era niño, necesité mucho de sus prácticas sanitarias para que me curara las diversas y frecuentes heridas que me hacía en mis andanzas infantiles por los parajes del Valle Bajo.

Por estos hechos, y otros relacionados con su vecindad y humanismo, siempre guardo un entrañable recuerdo personal de aprecio a Domingo; como, a su vez, estoy seguro otras muchas personas mantienen en su memoria.

Además, Domingo jugaba de portero en el equipo de Vallehermoso, y fue un baluarte importante en aquellos partidos del fútbol tradicional; especialmente recordado, cuando jugó con el “Canarias” en competición con el “Juventud” en aquél torneo celebrado en el verano del año 1960, hecho deportivo que se relata en el libro “Memorias de Vallehermoso”.

En el campo “El Tarajal” de La Playa, Domingo realizaba paradas y “palomitas” espectaculares, que la afición disfrutaba con mucha pasión y reconocimiento; y siempre mostrando su sonrisa espontánea y buen ánimo, en la vida cotidiana y mientras jugaba, como se observa en cada una de las fotos de los equipos de fútbol dónde él está presente.

En la citada publicación, anunciando el acto deportivo en su homenaje, también consta la siguiente dedicatoria “de sus compañeros y rivales del Canarias y el Juventud”, deportistas que figuran en la foto que adjunto, así como unos versos (autor “Ramonsito el de Lepe”) que añadiré posteriormente:

En la foto, de izquierda a derecha: Octavio Fernández, Pedro Medina, Manolín Zamora, Javier Fagundo, Tanagua Hernández, Carlos Trujillo, Pedro Eloy Trujillo, Sixto Morales, Rubencito Fagundo, Pepe Robledo, Ángel Antonio Fernández, Tito Morales, Elisa y Silvia Santos (hijas de Domingo), Majín Medina, Victoriano Palmero, Alejo Ramos, Tito Coello, José Manuel Marichal, Jesús Armas, Pepito Raya, Luis Hernández, José Ramón Herrera, Pedro Rodríguez, Cheíco Rodríguez, Benito Plasencia y Goyo Ramos.

Con rumbo a Vallehermoso
de Tenerife salimos
pa dedicar este homenaje
a ese amigo que perdimos.

Después de tanto tiempo
con muchas canas y salud
se vuelven a enfrentar
Canarias y Juventud.

Allá abajo en la playa
el encuentro va a comenzar
pensando amigo Domingo
que lo vas a presenciar.

Todos hacia el campo partimos
unos ríen otros lloran
pa dedicarte este encuentro
a ti Domingo Siona.

Primero salió el Canarias
después el Juventud
y ambos nos dimos cuenta
que allí faltabas tu.

Todos saltamos al campo
con coraje y con valor
a disputar este encuentro
que celebramos en tu honor.

El jugaba de portero
muchos penaltis paró
pero no pudo parar
el que a los Cielos le llevó.

Desde allá arriba en Los Cielos
que el encuentro estará viendo
tus compañeros y rivales
cuanto te echamos de menos.

Con esta nos despedimos
ni victoriosos ni vencidos
con la esperanza de encontrarte
junto con el padre Divino
esperando que te agradara
este encuentro
entre rivales y amigos.

Memorias del agua.

Recuerdo que, en el Valle Bajo, Vallehermoso, a principios de los años sesenta había que ir con tallas, “cacharros”, cubos, latas o garrafones, a buscar el agua a las fuentes de cañadas o manantiales en el barranco.

Después, el Ayuntamiento puso una tubería general e hizo unas fuentes públicas de hormigón (o colocaron llaves en puntas de tubería), distribuidas en determinados sitios cercanos a los núcleos de casas; y allí se formaban las colas mañaneras para recoger en vasijas algunos litros de agua para el consumo cotidiano, y reservar la sobrante para días siguientes, dado no estaba asegurado que cada día llegara el preciado líquido.

A veces, en la tensa espera de si la tubería soltaba el aire y detrás llegaba el “jilo de agua”, se montaban jaleos y discusiones entre personas vecinas; porque, había quienes llegaban, dejaban el recipiente en cola y se iban a hacer sus menesteres; y, claro, no todo el mundo estaba dispuesto a respetar la “cola de un objeto” allí plantado, o llenárselo a quien no estaba allí presente.

En años posteriores se fue mejorando la infraestructura hidráulica, con la construcción de nuevos depósitos de agua e instalaciones de ramales de tubería, así como su acceso directo a los puntos de consumo en las viviendas; aunque, seguían existiendo restricciones según zonas e influencia de la altitud en la situación de las casas.

Pasado el tiempo, las fuentes de mampostería, como la observada en la foto, situada en el “Plan del Luis Santo”, quedaron y siguen en esos lugares para ayudarnos a recordar antecedentes, y situaciones de uso del agua.

Porque, el agua era y es un bien esencial que debemos usar de forma racional, y cuidar la preservación de su ciclo y existencia dada su importancia para afrontar las necesidades vitales.