El romance que abajo incluyo fue publicado en el órgano de divulgación eclesiástica “El Domingo” (3-10-1943), con autoría de Santiago María Andrés, S.J.
Este autor escribe que en las veces que ha estado en algunas fiestas de la Gomera, había observado el baile típico al son de tambores, chácaras y cantos de romances y, según expone, en la octava del Carmen en Vallehermoso, dos personas de la Palmita, don José Herrera Correa (casado, de 35 años) y doña Ursula Herrera (viuda, de 34 años), le dieron sendos romances, que no fueron de su agrado al observar que las letras hacían referencia a historias o leyendas amorosas de los Condes de la Gomera.
Sin embargo, Santiago, aún valorando la buena fé de los dos “cantantes” de la Palmita, decidió publicar un romance que escuchó en Playa de Santiago, sobre un “hecho histórico y milagroso de la Virgen del Carmen de Vallehermoso”, matizando que “en el barco del romance en cuestión iban varios tripulantes de Playa de Santiago y de Vallehermoso, entre ellos don José M. Moreno”.
Asimismo, en el texto de su escrito, el autor de referencia hace valoraciones impertinentes y despreciativas para con otros contenidos de la tradición oral, dado que, sugiere, sería un “buen servicio en honor a la Gomera”, que el romance por él ofrecido se le dictara: “…a esos cantores que no saben leer para que lo aprendieran de memoria y lo cantaran en dichas fiestas, para ir desterrando aquellos otros romances que, a más de no venir a cuento con las procesiones religiosas, son de mal gusto y están muy mal hechos”.
Por otra parte, en el libro “Romancero General de La Gomera” (2000) también se publica otra versión de este romance, rescatada en el año 1983 por los investigadores Maximiano Trapero y Helena Sánchez según testimonio ofrecido por Aquilino Bernal Ventura, de 81 años, nacido en Alajeró y residente en Playa de Santiago.
Esta versión publicada por el profesor Trapero, lleva por título “Hundimiento del barco la Fama”; sin embargo, el propio contenido del romance expresa que el barco llegó a Santa Cruz de la Palma.
En las dos versiones citadas hay similitudes y diferencias; aunque, las dos narran las incidencias del viaje del barco “La Fama” en su trayectoria desde Cuba a Canarias, previo paso por Nueva York, y como sus pasajeros y tripulación afrontaron un temporal, mientras invocaban súplicas de protección a la Virgen del Carmen de Vallehermoso.
A continuación, comparto la versión del romance publicada por Santiago María Andrés, S.J. en “El Domingo”:
“La vírgen del Carmen guarda
del peligro a quien le llama”.
Con pluma y letra de oro
quiero escribir esta plana
para que el mundo se entere
de los milagros que obraba,
Emperatriz de los Cielos
Madre de Dios Soberana,
que tienen en Vallehermoso
sus hijos (que así la llaman),
sobre las rocas del mar
y las olas encrespadas
que a combatir con las nubes
poca distancia faltaba.
Día siete de septiembre,
fecha que no es olvidada,
salió del puerto del Morro
y bahía de la Habana
una fragata velera
la cual la llaman la «Fama».
Con toda su gente isleña,
gente fuerte y arreciada,
y su noble capitán
de la ciudad de la Palma,
feliz siervo de María
de las Nieves su Abogada.
El dicho buque salió
con la fecha mencionada,
directo fué a Nueva York
y en cuyo puerto se hallaba.
Al cabo dieciocho días
ya el paisaje caminaba
mirando sus anchas calles,
plazas y torres pintadas,
en donde el Cónsul inglés
su bandera enarbolaba.
Su gran puente y edificios,
sus inmensas tierras llanas,
sus extensos cementerios
con sus diez leguas en cuadra
que mármoles de granito
bronce y metal adornaban.
Mil extraños animales
que en jaulas hay encerrados,
aves de varios colores
mil maravillas humanas
que ellos mismos las trajeron
en papeles retratadas.
Mas pasándose así el tiempo
ya la gente deseaba
que este buque haga su viaje
para las Islas Canarias.
Pero al Cielo la ventura
duró poco dulce calma.
Los cinco días hacía
que este buque navegaba
cuando se presentó el viento
y con furia desatada
con horrorosos silbidos
el huracán anunciaba
aquel terrible ciclón
que Cordonazo se llama.
Las olas embravecidas
tan altas como montañas
tragar querían al buque;
terriblemente jugaban
de 1a triste embarcación
que por momento esperaban
que denso y obscurecido
a todos terror causaba.
Bramaba el viento y la gente,
y aquí me faltan palabras
para explicar el dolor
que causaban tantas almas.
Unos se acuerdan de padres
y otros de su esposa amada
y otros de sus tiernos hijos
que huérfanos se quedaban.
Ni se acuerdan de alimentos
pues la cocina es llevada
por la borrasca del mar
y nada en concierto hallaban.
Se juntan en reunión
y humildemente rezaban
e1 Rosario de María
del Carmelo Madre amada:
que nos deje ver su ermita
que en Vallehermoso se hallaba.
Ellos le ofrecen promesas
con las manos elevadas:
el comprarle un gran vestido
con letras de oro bordadas
y expresar en él los nombres
de los que se lo regalan.
Hacerle una buena fiesta
con Novenario y bajada,
lo que el Padre sacerdote
mejor lo determinara.
Así en tales agonías
se llegó la madrugada,
ponen todos atención
ya la tormenta pasaba
porque hay un refrán que dice:
«Quién a Dios busca a Dios halla».
Alumbraban con faroles
y veían dentro del agua
un gran capitán inglés
agarrado de una tabla.
Lo sacan con tierno honor
aquél que ya se llamaba
triste cadáver inerte
lo abrigan con gruesas lanas.
Ya recobra su calor
ya su vida está salvada
ya se amaban como hermanos
y con caridad cristiana
y él, aunque debilitado,
sus tristes fuerzas ensaya
dando de recio a la bomba
porque el buque hacía agua.
Se presentó otro conflicto
en amargura doblada;
dicen que es buque de guerra
fragata desmensurada
que impedida por el viento
de frente se les echaba.
Pero el capitán inglés,
bravo como una granada,
se puso arriba del puente
y en lengua propia gritaba.
Dice que quiere librar
a quien su vida salvaba.
“Virgen Santa de las Nieves,
(todo el isleño gritaba)
de Sagrada Imagen tiene
elcapitán de ‘la «Fama».
Favorécenos, Señora,
llévanos a tierra llana».
Se separa de pradizo
pasan raspando las gavias
y aderezando ligeras
cual una pluma liviana.
Todos gritaban: ¡Milagro!,
a María Soberana.
Quien de tal Madre se agarre
no será desamparado
que bien sabía el que dijo:
“Quien a Dios busca a Dios halla”.
Y por milagro llegaron
a la ciudad de la Palma
en una nave deshecha
por completo destrozada,
el día seis de diciembre,
fecha que no es olvidada.
Besaron todos la tierra
y con ella se abrazaban.
Tengamos todos gran fe
que siempre será escuchada
nuestra súplica a María
si hay buen fervor en el alma.
“La Virgen del Carmen guarda
del peligro a quien la llama”.

