El doctor Domingo Tomás Fernández de Cuba nació en la Gomera, en la cuna de una pudiente familia local, y emigró a Cuba en el año 1854 ante la posibilidad de continuar estudios y trabajar (Guanche Pérez, 1994).
Además del mérito producido en su trayectoria personal y profesional, tuvo el honor y dignidad de posicionarse y hacer todo lo posible en defensa de sus alumnos de medicina de la Universidad de la Habana, injustamente acusados; varios condenados a penas de cárcel y ocho que serían fusilados por la acusación de haber rayado el cristal de la tumba de Gonzalo Castañón (1834-1870), que había sido funcionario del gobierno español.
Respecto a su compromiso y comportamiento en estos hechos, es significativa la reseña que sobre esta persona ofrece la web de la “Real Academia de la Historia”:
“Su valiente defensa de los alumnos del primer año de la carrera de Medicina, fusilados en la Habana el 27 de noviembre de 1871, le ganó ser detenido por las autoridades coloniales y ocupar un lugar permanente en la historia del estudiantado universitario cubano”.
A su vez, acerca del valor de este ilustre y socialmente comprometido doctor, también merece ser recordada la opinión del escritor y periodista lanzaroteño Isaac Viera en su reseña sobre la huella de canarios en América (1924):
“El doctor Domingo Cubas Fernández, ilustre catedrático de Medicina de la Universidad de la Habana, exponiendo su vida, increpó valientemente a los esbirros policíacos que invadieron las aulas, para reducir a prisión a aquellos infelices niños, inocentes víctimas, cuya sangre fue derramada para acallar los gritos de sus verdugos, que pedían carne de mártires”.
Para concluir estas breves referencias acerca del comportamiento honesto de nuestro protagonista, destacar la manifestación de afecto de uno de sus alumnos, Fermín Valdés Domínguez, condenado a seis años de cárcel por aquellos supuestos hechos (Guanche Pérez, 1994):
“…él estaba allí, en la cárcel, detenido porque nos defendía, porque conocía nuestra inocencia, y así lo hizo constar en su declaración. Sobre sus hombros estuvo siempre honrada la toga del maestro”.
Asimismo, es necesario recordar que nuestro personaje fue “uno de los científicos e intelectuales canarios en la Perla de las Antillas de mayor trayectoria de compromiso con la organización de la defensa y solidaridad entre el colectivo isleño en Cuba” (Fernández Cabrera, 2010).
Llegados a este punto, antes de compartir información publicada por Eusebio Reyes Fernández, con datos obtenidos en los archivos de la Universidad de la Habana, añadir un matiz previo, al objeto de aclarar un concepto sobre la información requerida para formar parte de la institución universitaria.
Esto es, en cuanto a la “limpieza de sangre” (Reyes, 1992), se refería a que:
“…el aspirante debía demostrar que sus ascendientes por ambas ramas familiares eran cristianos viejos, limpios de toda mala raza de judíos, herejes, moros, etc.; que no habían sido castigados por el Tribunal de la Inquisición ni ningún otro; no habían incurrido en infamias, y que eran generalmente estimados”.
A continuación, comparto una relación de datos sobre el itinerario vital y fructífera carrera profesional de D. Domingo Tomás Fernández de Cubas.
Partida de Bautismo:
Iglesia Parroquial Matriz de Nuestra Señora de la Asunción, de la villa capital de la isla de San Sebastián de la Gomera. Libro 9 de Bautismos, folio 175.
Fecha de nacimiento: 3 de agosto de 1831.
Fecha del bautizo: 9 de agosto de 1831.
Hijo legítimo de Antonio Fernández Hurtado de Mendoza y María de Cubas.
Abuelos paternos: Antonio Fernández e Isabel Hurtado de Mendoza Salazar.
Abuelos matemos: Miguel de Cubas y Rosa Salazar.
Estudió en el Instituto de Segunda Enseñanza de Canarias, donde cursó y aprobó los estudios de bachillerato entre 1848 y 1854.
El 16 de septiembre de ese año (1954) solicitó al rector de la Universidad (Habana) el examen para obtener el grado de bachiller.
Seis días después presentó su informativo de limpieza de sangre con los testigos siguientes: licenciado Domingo León y Mora, natural de Canarias, catedrático de la Universidad de La Habana; Elíseo Bento Montesinos, natural de Canarias, estudiante, y Manuel Casanova (no tenía expediente en la Universidad).
El día 26 de septiembre de 1854 obtuvo el grado de bachiller en Ciencias.
Posteriormente matriculó Medicina y venció casi todas sus asignaturas con nota de sobresaliente.
El 14 de julio de 1862 obtuvo el grado de bachiller en Medicina y Cirugía, el 23 de julio de 1863 se le expidió el título de licenciado en Medicina y Cirugía y el 28 de junio de 1873 fue investido con el grado de doctor en Medicina y Cirugía.
Domingo Fernández de Cubas estuvo profesionalmente muy vinculado a la Universidad de La Habana.
El 7 de diciembre de 1858, siendo aún bachiller, obtuvo por oposición la plaza de ayudante disector anatómico de la institución, la cual ocupó hasta el 12 de noviembre de 1863.
El 10 de octubre de 1871 fue nombrado catedrático supernumerario de la asignatura Ejercicios de Disección y Anatomía.
Ese mismo día también fue nombrado catedrático interino de Patología Médica.
El 6 de marzo de 1873 fue ratificado en esta cátedra.
El 22 de julio de 1878 lo nombraron catedrático interino de Patología General con un sueldo de 1.000 pesos.
Por Real Orden de 7 de diciembre de 1880 se le designó catedrático de Anatomía e Histología patológica generales.
Debido a su buena labor, por Real Orden de 10 de diciembre de 1884 recibe la categoría de catedrático de ascenso en la cátedra de Patología General con su clínica y Anatomía e Histología patológica general.
Teniendo en cuenta las cátedras y funciones cubiertas por Fernández de Cubas, debemos destacar que trabajó en la Universidad por espacio de 21 años, 6 meses y 27 días.
En el presupuesto de la Universidad de La Habana de 1886-1887 se le asignaron 2.300 pesos de haber anual y en el presupuesto siguiente su asignación fue de 2.200.
En la hoja de “Honores y Condecoraciones” de Domingo Fernández de Cubas aparecen los siguientes datos:
Capitán Médico del Segundo Batallón de Voluntarios de Artillería de La Habana.
Vocal de la Junta de Caridad durante la epidemia de cólera en 1867.
Vocal de la Junta de Instrucción Pública de La Habana.
Socio numerario de la SEAP de La Habana.
Socio numerario de la Academia de Ciencias Médicas, Físicas y Naturales de La Habana.
Cruz de Isabel la Católica.
Cruz Blanca de Primera Clase de Mérito Militar.
7 de mayo de 1870 y 3 de julio de 1876 mereció el “Bien de la Patria”.
10 de noviembre de 1871 obtuvo medalla creada para premiar servicios a los voluntarios de esta isla.
18 de enero de 1881 mereció un voto de gracia por prestar servicios a la Instrucción de Voluntarios.
1882: medalla creada por Real Orden para premiar constancia de los voluntarios.
Miembro fundador de la Sociedad de Estudios Clínicos.
Inspector de Instrucción Pública del Sexto Distrito de La Habana.
1884: Inspector del Hospital de San Lázaro.
1878: Vocal de la Comisión Central de Estadística.
Miembro de la Junta General de Beneficencia.
Inspector de la Casa General de Enajenados.
Vocal de la Junta Provincial de Beneficencia.
Por Real Decreto le fueron concedidos honores de jefe superior de Administración Civil, como recompensa de sus buenos servicios y en atención a las circunstancias que en él concurrían.
En la hoja de “Servicios prestados con anterioridad al nombramiento de catedrático numerario” aparece que fue:
Director Facultativo de la Casa de Salud “Integridad Nacional”.
Director del Hospital General San Felipe y Santiago, de La Habana.
Médico personal del Hospital Militar de La Habana.
Médico del Depósito de Emancipados hasta su extinción.
Director de la Casa de Salud “Garcini”.
En los “Servicios prestados con posterioridad al nombramiento de catedrático numerario” aparecen relacionados los siguientes:
Presidente del Jurado de exámenes para cirujanos-dentistas.
Vocal del Tribunal de oposición a la cátedra de Patología Médica.
Vocal del Tribunal de oposición a la cátedra de Higiene Pública y Privada.
Vocal del Tribunal de oposición a la cátedra de segundo médico de la Casa de Beneficencia.
Miembro del Tribunal de oposición a la cátedra de Clínica Médica (1882).
Vocal del Tribunal de oposición de la Casa de Socorro del Séptimo Distrito.
Vocal del Tribunal de oposición a la cátedra de Anatomía comparada de la facultad de Ciencias, sección de las Naturales.
Vocal de la Junta de Beneficencia de La Habana.
El jueves 11 de octubre de 1900 fue homenajeado por el gobierno interventor norteamericano debido a haber trabajado en la Universidad de La Habana durante más de 20 años y a toda su labor social.
El doctor Domingo Tomás Fernández de Cuba murió el once de junio de 1906, y sería enterrado en un mausoleo junto a los estudiantes de medicina asesinados.

