A finales del pasado mes de junio, viajaba en un barco desde Gomera a Tenerife y cerca de Los Cristianos el buque redujo marcha y giró para posicionarse cerca de un barquito cayuco, a la deriva, en el que viajaban varias personas.
En aquél momento, mientras el gran y moderno Ferry paraba y desviaba su rumbo para cumplir con la ética humanitaria y las normas de auxilio en navegación, yo me alegraba mucho por ello y también percibí solidaridad en otras personas a mi alrededor, a su vez, me acorde del “Campante”, aquél gran barco que no auxilió a las personas que viajaban en el Telémaco.
Un nueve de agosto del año 1950, ante la necesidad de migrar para América, 171 personas vecinas de estas islas se pusieron en marcha viajando en el Telémaco en busca de oportunidades de vida, hacia nuevos horizontes y siguiendo al sol a través del Atlántico.
El gran poeta popular Manuel Navarro Rolo expresó aquél sentir y compartió su memoria en las “Décimas del Telémaco”:
Pasó un vago pensamiento
por hijos de la gomera
cuál la nube pasajera
que va por los elementos
tras continuos sufrimientos
peripecias y tristuras
para lanzarse a la anchura
de tan penoso camino
a luchar con el destino
de sedientas aventuras.
(…).

