En el extremo este de la Playa de Vallehermoso está situada la “Cueva de Las Palomas”. Al lado, colgado en el risco se encuentra un nicho que tiempo atrás acogía la imagen de la Virgen de La Candelaria.
Después de estar en este lugar, en octubre de 1908, “Jacinto Terry” escribió el texto que abajo se inserta. Respecto al contenido narrado, aún creyendo en el poder milagroso de la Virgen, lo que no previó el autor fue el irracional comportamiento humano que influiría y condicionaría los cambios físicos acontecidos en este lugar.
Porque, cuando a principios de la década de los setenta se construyó el “Embalse de La Encantadora”, los áridos se sacaron de esta playa, vaciando con ello los materiales del vaso. A consecuencias de estas actividades extractivas, quedó inviable el acceso al nicho y, a su vez, el mar gano terreno y subió inundando la cueva, al tiempo que destruyó edificaciones y afectó todo el espacio litoral de La Playa de Vallehermoso.
“Jacinto Terry” era el seudónimo utilizado por el prestigioso periodista tinerfeño Joaquín Fernández Pajares, que a su vez realizaba gestiones de representación para la «Sociedad El Porvenir”en el proceso de construcción del «Pescante nuevo».
“La Cueva de las palomas es una concavidad irregular formada por las olas en su batir constante sobre estas enormes rocas que como para guarecer al valle avanzan hacia el mar en bélica actitud, lo bastante grande para que seis individuos puedan almorzar holgadamente y lo bastante pequeña para que esos individuos no puedan huir á prisa ante un desprendimiento del terreno. Afortunadamente esto último no puede suceder. Manos previsoras, guardadoras solícitas de la Humanidad, han tenido buen cuidado de colocar en uno de los huecos una imagen de la Virgen de Candelaria. Con esto se ha remediado el peligro. Podrá ocurrir un accidente, un fenómeno geológico podrá hacer derrumbar la mole suspendida sobre la negra arena de la playa, se vendrá abajo el enorme risco, se vendrá abajo la enana vegetación de su cumbre, la virgen también se vendrá; pero no por eso hemos de dejar de creer en su poder milagroso”.

