A falta de gofio, tortas de helecho.

Imagen: plantas de “helecho macho” junto al sendero de El Cedro.

El texto abajo insertado fue publicado en el año 1805.

En aquellos tiempos, y otros posteriores, mientras las personas acomodadas se alimentaban de pan para la mayoría de la población de Canarias el sustento básico era el gofio y, en La Palma y Gomera, cuando este escaseaba se hacían galletas (llamadas tortas en la tradición popular gomera) con “harina” de helecho macho molido.

Ahora bien, como se matiza al final de la descripción de referencia, este hecho no demuestra la esterilidad de Canarias; sino, habrá que considerar otros factores, no sólo los naturales, que han influido para que la población no pueda cubrir al menos sus necesidades básicas de alimentación y una forma de vida humanamente digna.

En el caso de La Gomera, considero que el régimen señorial y sus condes con su cruel abuso de poder y su rapiña desaforada y desmedida, así como el posterior sistema explotador caciquil, han sido factores determinantes para que la isla y gran parte de su población hayan estado sometidas a graves penurias y necesidades, a su vez condiciones que ocasionaron migraciones.

A CONTINUACIÓN, EL TEXTO DE REFERENCIA:

(…). Unicamente las personas acomodadas se sustentan de granos en forma de pan la mayor parte de los habitantes y en especial los del campo hacen su principal alimento del gofio. Para prepararlo tuestan ligeramente en un gran plato ó cacerola casi plana de barro el trigo, cebada, centeno, ó maiz, porque de todos estos granos se hace gofio.

Redúcese á harina en un molino de mano que tiene cada paisano y de que se sirve siempre que quiere comer. Lleva el canario al campo su* gofio *en un saco ó en un zurrón de piel de cabra ó cabritillo como lleva el Peruano su fécula de patatas. En teniendo hambre lo come en el estado de harina, ó hecho bolas después de haberlo humedecido en agua. Los mas golosos del pais lo comen con pescado salado y patatas. Prefiérese en Fuerteventura el *gofio *de cebada á los demás *y *reputándolo por nas fresco, y siendo también mas barato.

Por algunas noticias que tuve de que en las islas de la Palma y Gomera, se veian algunas veces reducidos los pobres habitantes á hacer galletas con una raíz cogida en las montañas, pedí la raíz entera y en polvo, la planta y la misma galleta hecha en el pais. Me fue fácil juzgar que de la pleris aquilina Lin. ó del *helecho macho *era * *que aquellos infelices sacaban, sin duda en los años de escasez, tan deplorable alimento, añadiendo poquísima cebada ó centeno.

Las muestras que he recibido de Canarias y estan á la vista del instituto, ofrecen pruebas auténticas de lo dicho. La galleta tiene, como se ve, la costra morena y la miga negra como la del pan de tizón de trigo, y parece por su aspecto lustroso, un pedazo de escoria de fragua; se hizo vizcocho como la galleta de mar para que no se alterase en la travesía Remojándola en agua por diez horas no tenia ni* *sabor ni olor.

Para reducir á polvo la raíz del helecho se dexa secar, se limpia, se corta en menudos pedazos, y se pasa despues por el mismo molino que sirve para el *gofio. *Compónese este de dos piedras de doce á veinte pulgadas de diámetro; de las quales la una está firme y la otra gira sobre ella, por medio de un manubrio ó cigüeña de madera ó de fierro, que el molendero mueve con la mano.

A vista de semejante pan es imposible dexar de lamentar la suerte de los habitantes que lo comen, ni se puede creer que solo con este recurso puedan los hombres prolongar largo tiempo su existencia.

(…)

Los habitantes de la Gomera y de la Palma se han visto algunas veces como ya lo he probado, en la necesidad de sustentarse en parte con pan de helecho. No demuestra este hecho la esterilidad de las Canarias, pues en los países mas ricos en mieses, se han mantenido muchas veces con raices y malos granos, y sobrados exemplos de ello tenemos en Francia. En parte alguna de la tierra se ha experimentado tanta carestía como en el gran ducado dé Toscana, antes que se favoreciera en él la exportación de granos.

Fuente: texto publicado en “Semanario de agricultura y artes”, nº 468, 19 de diciembre de 1805.