
“… y emprendemos de nuevo el camino viendo pasar junto á las patas de nuestras cabalgaduras unas mujeres de tez quemada por el sol, jadeantes de cansancio, como bestias mal heridas que huyesen de la persecución del hambre llevando á la cabeza los restos de su hogar, de cuerpos cimbreantes y ondulados, de pies desfigurados por la rudeza del trabajo, las manos á lo alto sujetando la preciosa carga, la mirada al frente acortando con ella las distancias, el andar precipitado, como si tuviesen prisa en ganar prontamente el dinero ofrecido.
Son las cargadoras; las que trasportan velozmente el fruto desde lejanas distancias al punto de embarque, las que llevan sobre sus anémicos cuerpos la riqueza de la isla sin aprovecharse de ella en lo más mínimo, las que ambicionan ganar una peseta para reunir el coste de la contribución á fin de que el Estado no les lleve el pedacito de tierra que les da el millo para el año.
Trabajadoras para contribuir con sus fuerzas al sostenimiento del fausto nacional; multíparas para dar muchos hijos que defiendan noblemente la patria; buenas cristianas para que Dios no las abandone á la hora de la muerte…
Recuerdo que mi amigo Salvochea decíame un día que cuando nuestros sucesores se enteren de que hubo una época en que los hombres se desvivían por sostener ciertas cosas, nos motejarán de idiotas… ¡Arre, yegua!…
Y la yegua ha vuelto á caminar, dócil y obediente, como dicen los Santos Padres de la Iglesia que debiéramos ser todos los hombres…”
Fuentes:
– Texto extraído del artículo “La vida en los pueblos” publicado el 8 de octubre de 1908 en el diario “El Progreso”, escrito sobre La Gomera por “Jacinto Terry”, seudónimo utilizado por el periodista tinerfeño D. Joaquín Fernández Pajares.
– Foto facilitada por el “Archivo General Insular de La Gomera”. La imagen es del “Pescante Viejo”, o “Pescante de Los García”, que se construyó a finales del S. XIX en La Playa de Vallehermoso y funcionó durante la primera década del S. XX, hasta que fue abatido por la mar.
Archivos Mensuales: diciembre 2018
La Playa de Vallehermoso y la extracción de los cañones.

Segunda parte de este trabajo de investigación sobre uno de los sucesos más interesantes del imaginario colectivo de Vallehermoso.
En el otoño del año 1969, tuvo lugar la recuperación de dos cañones de bronce del fondo marino de “La Playa” de Vallehermoso; el periodista Juan Pedro Ascanio relata los hechos en un artículo publicado en un periódico de Tenerife, y hace constar que cada cañón media unos 2´30 metros de largo y unos mil kilos de peso cada uno.
Los submarinistas D. Antonio Ballesteros y D. Jesús Martínez fueron los encargados de realizar las tareas de sumergirse para atar cada cañón a una especie de globo que, inflado con aire comprimido, permitiría elevar el cañón desde el fondo marino hacia la superficie. A su vez, los submarinistas constataron la presencia en la zona de otros cañones, aunque, dada las fechas y próxima llegada del invierno, planearon intentar extraerlos en algún periodo de calma marina del siguiente año.
Algunos vecinos recuerdan aún hoy, como se procedió para realizar las operaciones de la extracción de las citadas piezas de artillería y como se depositaron en la plaza del pueblo; y sobre todo, aún se recuerda con enojo que los militares se los llevaran una noche, como se suele decir, con nocturnidad y alevosía, sin dar explicaciones ni decir dónde los depositarían.
La extracción de los cañones fue de tal calado social en el pueblo que también hizo aflorar la ocurrencia; hizo trabajar la maquinaria de la imaginación inventiva de algún vecino que planteó y popularizó una adivinanza: ¿en qué se parece la plaza de Vallehermoso a un nido de palomas?, ¡en que los dos tienen “cañones”!; cañones en la plaza del pueblo y “cañones” en los pichones de palomas. Como me dice un amigo, al que considero ilustrado y de mucho conocimiento, en La Gomera hay mucha imaginación, porque, al ser valles, la gente siempre está pensando que habrá más allá; aunque, el problema está a la hora de hacer realidad la imaginación.
Por otra parte, los investigadores Alfredo Mederos y Gabriel Escribano conocían la recuperación de los dos cañones de bronce citados anteriormente. Estos autores, en su trabajo “Arqueología subacuática en Canarias (1994-1998)”, cuya obra se puede consultar en Internet (insertando en el buscador el nombre y apellidos de los autores), describen lo que observaron y evaluaron en la prospección arqueológica de La Playa de Vallehermoso, en la primavera de 1995. Después de apuntar los requerimientos formales y fundamentar los motivos de su trabajo, dicen que, en la prospección, documentaron fragmentos de maderas correspondientes al barco hundido, cinco cañones de hierro, todos orientados hacia el norte, una treintena de balas de cañón, una decena de lingotes de hierro/plomo utilizados para lastre y diversos fragmentos metálicos; además, hallaron otro cañón de bronce, propiedad de una colección particular y que había sido igualmente extraído de la playa de Vallehermoso (no aportan datos sobre el lugar ni el individuo que tiene este cañón). Respecto a los dos cañones de bronce extraídos en 1969, estos autores los localizaron en el Museo Naval de Madrid.
Mederos y Escribano relatan un supuesto de reconstrucción del hundimiento; paso a parafrasearla. La embarcación, empujada probablemente por una tormenta y la corriente dominante chocaría con la punta del risco Frailillo (lugar dónde está situado “El Pescante Nuevo”); desde allí, se vería arrastrado hasta la Punta de los García (zona del “Pescante Viejo”, actualmente “Castillo del Mar”), y posteriormente, a la punta inmediata (supongo se refieren a la baja y al “Risco de Genaro”), para, finalmente, acabar estrellándose contra la playa. Los autores señalan algo muy significativo (que contradice determinado supuesto de la leyenda), es la constatación de “la disposición homogénea, y más o menos lineal, de los cañones en dirección Norte, que van trazando la trayectoria de la embarcación hasta que finalmente se rompió completamente en pedazos”.

Estos autores aportan datos sobre la supuesta identidad del navío hundido, probablemente, del siglo XVIII o inicios del XIX, y que ciertos botones (¿?) recuperados en la playa hacen creer que se trate de “La Mosca”. La cuestión es que, con esta denominación, se puede tratar de cuatro embarcaciones. Por ejemplo, podría tratarse del navío corso francés denominado “Nueva Mosca” que asaltó embarcaciones inglesas en La Palma en 1804; mas dudosamente, el Bergantín de guerra holandés “La Mosca” que hizo escala en Tenerife en 1807; o también, la goleta “La Mosca 2” que en 1808 hizo escala en Las Palmas en su viaje hacia América, y entre las versiones, una apunta que, al regreso de América, pudo haber naufragado en La Gomera. Ahora bien, estos autores consideran que, de acuerdo con la documentación disponible, bien podría tratarse de “La Mouche” (La Mosca) armada en Burdeos y que actuó como corso en Canarias.
Sobre “La Mouche”, el navío corso armado en Burdeos (cuando dos países estaban en guerra, uno podía autorizar a un barco para asaltar barcos del país enemigo), Alejandro Cioranescu, en “Piratas y corsarios en aguas de Canarias (siglo XVIII)”, publicado en Historia General de Las Islas Canarias por la editorial Edirca, hace referencia a que era muy conocido en Canarias con su nombre español La Mosca; navegó en aguas de las islas entre 1799 y 1808, con una carrera muy destacada, apresando seis navíos en dos años.
Considero que, probablemente, estos hechos bien podrían haber cultivado la imaginación sobre el prestigio de tan afamado navío “La Mosca” y facilitaron la construcción del imaginario social sobre la leyenda del barco hundido en La Playa de Vallehermoso.
Texto también publicado en:
https://www.eldiario.es/canariasahora/lagomeraahora/cultura/Playa-Vallehermoso-extraccion-canones_0_341566153.html
La Playa de Vallehermoso y sus cañones de leyenda.

La referencia sobre los cañones de “La Playa” de Vallehermoso, se ha compartido y escuchado de generación en generación y de boca en boca entre los vecinos. En este proceso de socialización, influencias personales y construcción de realidades sociales, lo escuchado y la imaginación son vehículos que transportan a cómo era La Playa “en los tiempos de antes”, actividades y sucesos que allí han acontecido.
La leyenda transmitida por la tradición verbal cuenta del naufragio de un barco llamado “La Mosca” que se hundió en “La Playa”, para unos por causas de un temporal, para otros, por causas de un combate naval; esto ocurrió mucho tiempo atrás a la época en que funcionaban los pescantes y los barcos llegaban para embarcar o desembarcar personas y mercancías.
Sea como fuere, el hundimiento del supuesto barco -una realidad tangible de tal acontecimiento- se pudo observar durante años en el cañón de hierro incrustado en el muro de hormigón del rompeolas existente en La Playa. Posiblemente, la presencia de ese artefacto y la observación de otros cañones en el fondo marino, avivaron la leyenda y las especulaciones e imaginario social, procesos en los que se construyen, transmiten y comparten ideas entre los vecinos de una comunidad.
Desgraciadamente, la fuerza del oleaje destruyó el citado rompeolas, al igual que todas las edificaciones del lugar que desaparecieron arrastradas por el mar. A finales de la década de los ochenta, La Playa estaba muy transformada e irreconocible respecto a tiempos pasados. Muy probablemente, para producirse esta realidad, influyó la subida y el estado del mar y su fuerte impacto en la costa, causada por la brutal e irracional extracción de materiales áridos del “vaso de la playa”, para su utilización, en la década de los setenta, en la construcción del muro de la Presa de La Encantadora.

Respecto a la leyenda del barco La Mosca, la transmisión oral hace referencia a que en la bahía de La Playa de Vallehermoso entraron dos barcos combatiendo y tirándose cañonazos; uno de los barcos tenía cañones de hierro y el otro estaba dotado de cañones de bronce, y ambos barcos se hundieron mutuamente; de ahí, la presencia de ambos tipos de cañones en la zona. Una variante transmite que “La Mosca”, buscando refugio de las influencias de un temporal, al entrar en la bahía, chocó con los riscos y naufragó en La Playa, y que el nombre del barco apareció escrito en una tabla.
Otra versión, publicada en la revista Eseken nº 4 (1998), entre otros aspectos, menciona que el barco La Mosca huye de piratas, que naufraga, que entre los restos del naufragio había una tabla que ponía el nombre del barco, que algunos vecinos de Tamargada son descendientes de los marineros del citado barco; asimismo, reseña que algunos dicen que el barco encalló en La Playa de La Sepultura y que luego los cañones fueron arrastrados por la marea hacia La Playa de Vallehermoso.
Una de las cuestiones que puede plantearse respecto a estos supuestos hechos, es precisamente, que grado de fiabilidad puede ofrecer una leyenda respecto a los acontecimientos históricos. A este respecto, el propio significado del término “leyenda”, en el diccionario de la RAE de la lengua (versión en Internet) entre otros significados, contempla: “4. Relación de sucesos que tienen más de tradicionales o maravillosos que de históricos o verdaderos”. De esta forma, el propio diccionario de la lengua española recoge la posibilidad de que la leyenda conlleve el hecho histórico, por lo tanto, leyenda e historia van de la mano.
Hasta aquí hemos reseñado algunos aspectos subjetivos de la leyenda construida y transmitida por la tradición oral, e implantada en la memoria histórica de los vecinos a través de la socialización. Intencionadamente, he nominado en plural, porque, aunque me haya tocado a mí escribir este texto, considero que el contenido de la historia procede de la construcción social realizada por muchas personas; aunque, dicho lo anterior, bien es cierto que, cada persona, puede a nivel individual realizar las interpretaciones que sea capaz de hacer y que quiera transmitir, siempre en el marco de la responsabilidad del sujeto, el autor.
Para la redacción de otro texto, dejo la descripción de otros datos que pueden aportar conocimiento a los supuestos hechos históricos, lo acontecido en La Playa y la extracción de los cañones.
Texto también publicado en:
https://www.eldiario.es/canariasahora/lagomeraahora/cultura/Playa-Vallehermoso-canones-leyenda_0_336666530.html
