Deporte y aptitud: ¿el campeón nace o se hace?

En el sistema deportivo, de forma similar que en otros ámbitos de la sociedad, encontramos esta pregunta que hace referencia a las trayectorias vitales y cualidades que posee una persona.
Las características innatas pueden tener determinadas influencias en el desarrollo de las capacidades personales. Ahora bien, en general, considero que son otros los factores significativos que condicionan que un deportista llegue a la elite deportiva y gane una final olímpica, que un joven gane una prueba de atletismo, o en su caso, que un músico llegue a ser el mejor especialista en tocar el violín, el piano o la batería.
Comparto la perspectiva de “la teoría de las especies de capital” (Bourdieu, 1991), cuando este autor mantiene que la posición de los individuos en las estructuras sociales depende de los capitales sociales, económicos y culturales heredados, así como de los capitales que se adquieren en el transcurso de la vida.
La influencia de factores socioeconómicos y culturales son los que condicionan los resultados de los deportistas. Por ejemplo, apoyo y condiciones del entorno familiar, hábitos incorporados, acceso a buenas instalaciones, disponer de entrenadores cualificados y bien formados, niveles de competición en la participación deportiva, valores de socialización deportiva, etc. Es en esta interrelación entre actores y ámbitos del deporte, entre deportista y contexto social, el “campo” dónde se construye el campeón.
En el ámbito personal, cultivarse, entrenar, y esforzarse por obtener una buena formación es imprescindible para que un joven deportista logre llegar a ser de la elite deportiva; en su caso, ganador de una prueba olímpica, o ser campeón del mundo con su selección nacional de fútbol. Asimismo, invertir en educación, estudiar y esforzarse por aprender y mejorar facilitará que un joven adquiera conocimientos, logre credenciales o títulos educativos y tenga más probabilidades de mejorar su realidad personal, y a su vez, la de sus hijos.
Por otra parte, en la esfera pública, la inversión del Estado es un factor fundamental para la “construcción social” de un campeón en el deporte. Son imprescindibles las inversiones en educación y en formación específica para mejorar los conocimientos de deportistas, gestores, técnicos, entrenadores y padres, al objeto de ayudar a mejorar las cualidades de los jóvenes deportistas. Igual de importante, son las inversiones en infraestructuras que mejoren las condiciones de los espacios dónde se practican las diversas modalidades deportivas.
Considero que los jóvenes deportistas de Canarias poseen excelentes cualidades innatas para practicar deportes; así lo avala el logro de determinados deportistas y los resultados de selecciones canarias en determinadas modalidades y categorías de base.
Hay que reconocer los méritos a quien se los ha ganado con su trabajo. Ganar una competición en cualquier modalidad deportiva y categoría, participar en una olimpiada y llegar a la elite deportiva, requiere de muchos esfuerzos personales; aunque, también influyen múltiples circunstancias que confluyen, condicionan y hasta en su caso determinan, para lograr o no estos objetivos.
En este sentido, es muy probable que en los factores socioeconómicos y culturales se encuentren las deficiencias y los problemas que impiden que jóvenes de Canarias mejoren en la formación de aptitudes y en la consecución de objetivos.